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Si estás pensando en comprar una vivienda, que lo hayas dejado para este 2022 y resulte mejor adquisición que en 2021 dependerá de un importante cambio: la entrada en vigor este 1 de enero del nuevo valor de referencia de Catastro.

Este dato es importante porque será la base imponible de impuestos tan importantes como el Impuesto sobre las Transmisiones Patrimoniales (ITP), que se paga al comprar una vivienda usada, el Impuesto de Sucesiones y Donaciones o el Impuesto sobre el Patrimonio.

Tal y como recoge Idealista, el principal problema que trae este valor es su imposición a los contribuyentes. Si el comprador estima que el valor de la vivienda que ha comprado es inferior al nuevo valor de referencia, deberá ser él quien lo pruebe ante Hacienda.

Este portal especializado en la vivienda añade que la única manera de no pagar el ITP en base al nuevo valor de referencia es que no exista directamente un valor de referencia para la vivienda comprada o que el valor declarado en la escritura de compraventa de la casa de segunda mano sea superior al valor de referencia de Catastro.

"Corresponderá al contribuyente demostrar el error del valor de referencia y deberá asumir los gastos de aportar pruebas, como pueden ser los periciales y también los gastos de defensa jurídica, si toca acudir a Tribunales", dice a Idealista José María Salcedo, socio del despacho Ático Jurídico.

En los próximos días, en concreto a partir de este 1 de enero de 2022, quien compre una vivienda usada deberá pagar el ITP en función del valor de referencia de Catastro.

Sobre qué es mejor, si haber comprado en 2021 o en 2022, según Idealista dependerá del valor que cada Comunidad Autónoma atribuye al inmueble, antes de final de año y cuál será el valor de referencia y compararlo con el importe por el que se tenía pensado escriturar la compraventa de la casa o la herencia de la vivienda.

El nuevo valor de mercado será calculado a partir de precios de transacciones de inmuebles, según información facilitada por Notarios y Registradores, con lo que no habrá necesidad de visitar la vivienda y, por tanto, no habrá necesidad de saber el estado de conservación, materiales empleados o si está reformado o no, informa Idealista.