Imagen de archivo de la cámara alta. | Efe

La Comisión Constitucional del Senado ha rechazado una moción que instaba al Gobierno a presentar un proyecto de reforma de la Constitución que elimine la referencia a nacionalidades y regiones en su artículo 2. La iniciativa, presentada por Ciudadanos, ha contado con el rechazo de todos los grupos, salvo Vox que se ha abstenido, y la han calificado de oportunista, enmienda a la totalidad de los constituyentes y de frivolidad. Su defensor, José Luis Muñoz, del grupo Democrático, ha enfatizado la defensa «escrupulosa» de la Constitución que hace su partido, pero que es necesario actualizar y mejorar y, concretamente, ese artículo, que ha generado «numerosas afrentas» al Estado, por lo que es necesario redefinirlo, ya que provoca desigualdades y autonomías de primera y de segunda.

Proponía la sustitución de ese artículo por otro que dijera «La Constitución garantiza la indisoluble unidad de la Nación española, nación de ciudadanos libres e iguales, patria común e indivisible de todos los españoles integrada por 17 Comunidades Autónomas y dos ciudades autónomas, y garantiza, igualmente, la solidaridad entre todas ellas». La senadora de Vox, Yolanda Merelo, por el grupo Mixto, ha defendido dos enmiendas, que también han sido rechazadas, ha insistido en que solo «hay una nación, que es España» y en que eliminar el término de nacionalidades es «una cuestión de principios» para su partido, ya que se hizo como concesión a los nacionalistas en su momento, suscrito por los partidos de izquierdas, que han sido siempre «cómplices del nacionalismo».

Yolanda Díaz, por el PSOE, ha defendido otra enmienda, también rechazada, que abogaba por el mantenimiento del artículo y ha acusado de «irresponsable» y «grave error» plantear esta cuestión, al tiempo que ha aconsejado al proponente «integrar más que excluir» a los territorios. El senador de Cs ha dicho que las reformas de la Constitución «no deberían ser un elemento extraño» y ha precisado que el PSOE está «acobardado por sus socios» y el PP, «con sus líos», por lo que no votan a favor. Por Izquierda Confederal, Pablo Gómez le ha indicado que hay matices entre igualdad y homogeneidad y que ese artículo 2 forma parte del «núcleo duro» de la Carta Magna. Estefanía Beltrán de Heredia, del PNV, ha insistido en que en el Estado hay «realidades diferentes» que tienen que ser reconocidas, porque este es «un Estado compuesto que, si quiere pervivir, debe apostar por reconocer esas realidades y redistribuir la soberanía nacional».

Desde ERC-EH Bildu, Josep María Reniu ha acusado a Cs de «incapacidad manifiesta» para asumir la realidad plurinacional, así como de no aceptar la diversidad ni el pluralismo, porque «son más de pensamiento único» y de tener «ni remota idea de lo que es el liberalismo». Rafael Hernando, del PP, ha considerado «pintoresco» el procedimiento para reformar la Constitución, a través de una moción, que «rompe el espíritu de concordia» de los constituyentes, y ha recordado que el término de nacionalidades no implica atribuirse ningún derecho de autodeterminación, ya que España es una nación «indisoluble e indivisible». Díaz ha coincidido en que «no da más derechos» el pertenecer a una nacionalidad determinada y en que las reformas de la Constitución necesitan «serenidad y consenso» para hacerlas y ha precisado que la soberanía «no está atomizada por territorios, ni lleva aparejado ningún agravio ni a la autodeterminación». «Solo buscan el titular en vez del encuentro y la convivencia», ha espetado Díaz a Ciudadanos.