El riego de los campos de golf de Baleares supone el 4 % del agua consumida en las Islas. Prácticamente todo el riego de golf se hace con agua depurada.    | R.D.

La Avaluació Ambiental Estratègica del nuevo Pla Hidrològic de les Illes Balears elimina cualquier posibilidad de regar campos de golf con agua desalada. En 2015, con el PP en el Govern, se abrió esta posibilidad, aunque sin llegar a poner las condiciones para ello, pues, en principio, los campos de golf están obligados a regar sólo con agua depurada.

La directora general de Recursos Hídrics, Joana Maria Garau, ha explicado que «en 2019 fijamos unas condiciones muy excepcionales para regar con agua desalada, básicamente justificar problemas de suministro en el recurso y sólo para irrigar los greens –área del campo para jugar la bola y donde se encuentra el hoyo correspondiente–. Ahora hemos decidido suprimir esta posibilidad y volver a la situación anterior a 2015». Para Garau, «el agua desalada tiene un alto coste energético de producción y, en tiempos de lucha contra el cambio climático y por la reducción de emisiones, no tiene sentido recurrir a ella para regar campos de golf».

En cualquier caso, la posibilidad de disponer de agua de las desaladoras de la red en alta del Govern para regar campos de golf no ha tenido mucho recorrido. Según la directora general, «sólo hay una concesión en este sentido, la del golf de Alcanada, en Alcúdia, que podrá continuar hasta el fin de la misma, y una solicitud en tramitación, que puede seguir su proceso mientras el nuevo Pla Hidrològic no esté aprobado». Los campos de golf suponen el 4 % del total de agua consumida en Baleares. Sobre un total de 247 hectómetros cúbicos consumidos al año en las Islas, 9 corresponden a los campos de golf, prácticamente todos ellos de agua depurada. La agricultura consume 17 hectómetros cúbicos de agua regenerada y los usos urbanos e industriales, un total de 8 hectómetros cúbicos.

Cada campo de golf consume, según sus dimensiones y características, entre 0,3 y 0,5 hectómetros cúbicos anuales de agua, de los que el 10 % se destina a los greens, que hasta ahora eran los únicos espacios de estas instalaciones que podían regarse con agua desalada. Por su parte, el nuevo Pla Hidròlogic de les Illes Balears, con vigencia prevista hasta 2027, continúa su tramitación. Tras pasar por la Comissió de Medi Ambient de les Illes Balears, debe ser revisado por el Consell Balear de l’Aigua antes de su aprobación por el Consell de Govern. Sin embargo, su tramitación va más allá del ámbito autonómico y debe llegar al Consejo Nacional del Agua y lograr la aprobación del Consejo de Ministros. La directora general calcula que «si los plazos se van cumpliendo, podría aprobarse y ser vigente definitivamente a finales de año».

Respecto a la disponibilidad de recursos hídricos para este verano, Joana Maria Garau indica que «este año, la temporada turística se ha iniciado antes de lo que es habitual y, por tanto, los efectos de la misma sobre la demanda de agua también han sido anteriores a lo normal. Hay que hacer un llamamiento al ahorro porque no sabemos cuándo volverá a llover y los acuíferos podrán recargarse. De momento, en todas las unidades de demanda de Balears hay una situación de normalidad, con la excepción de la del Pla y la de Artà, que se encuentran en prealerta».