Unos más preparados que otros. Algunos de los corredores probaron la modalidad por primera vez; otros preparan su segunda participación en la competición - v.t.

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"Punyeta món". Fue la expresión generalizada, o aproximada, a la que recurrieron las 71 personas que se reunieron el pasado sábado sobre las 7.30 horas en Es Grau para disfrutar del primer entreno oficial con vistas al Trail Menorca Camí de Cavalls 2013 que se celebrará en mayo del próximo año. 71 valientes que superaron con creces las expectativas previstas por la organización y que recuerdan a propios y a extraños que el trail está más de moda que nunca.

El entrenamiento ideado por Víctor Truyol, miembro de www.elitechip.net, empresa encargada de producir la carrera, consistía en recorrer el tramo que une Port d'Addaia y Es Grau, cerca de 20 kilómetros de nivel medio de exigencia. 65 personas se apuntaron aunque posteriormente fueron 71 las que acudieron lo que obligó a Truyol a pedir un autobús extra para atender a la demanda de corredores.

El 'modus operandi' del entrenamiento consiste en que los corredores dejan sus vehículos en el punto de llegada y luego van en un autobús alquilado para la ocasión al lugar de partida. Un trayecto que permitió el primer intercambio de impresiones entre los corredores, algunos más experimentados que otros, en un ambiente alegre.

Consejos, secretos o apuntes que se dieron entre los que debutaban en un entrenamiento de este tipo y los que han hecho del Camí de Cavalls su particular ruta de preparación.

Las calles de Port d'Addaia se vieron invadidas por un aura especial, la que desprenden más de 70 corredores calentando a unas horas en la que lo habitual sería estar prolongando el idilio con las mantas o preparando una dura jornada de trabajo. El murmullo de la marabunta despertó a más de uno que debió imaginar que seguía soñando.

Para que todo el mundo pueda disfrutar de la experiencia, la organización ha diseñado una especie de grupos por ritmos. Los más preparados no tardaron en abrir distancias a través de las salinas, un pasaje idílico en el que algunas aves todavía se desperezaban al son del rugir de las 142 deportivas que golpeaban violentamente contra el suelo.

Pronto se hicieron grupos para que nadie corriese solo y disfrutar de una experiencia maravillosa. Las lejanas vistas del lloc de Mongofre, la idílica casita olvidada en el Pou d'en Caldes con su correspondiente subida o los restos del polvorín de Favàritx precedieron la llegada al exigente asfalto que lleva al faro.

El segundo tramo de circuito fue el que enfiló hacia Es Grau pasando, entre otras, por las playas de Cala Tortuga, Cala Presili o Sa Torreta, algunas de ellas infestadas de algas. Los runners convivieron con el tramo de camino polvoriento, pedregoso y la arena antes de llegar al destino, donde la mayoría optó por recorrer parte de la albufera, en lugar de atravesar el arenal.

En el parking se contaron las anécdotas que deparó la jornada, sobre todo para los novatos, que acusaron la falta de adaptación al terreno o algo tan sencillo como no llevar agua para ir hidratándose. Los más valientes incluso concluyeron la carrera con un chapuzón para calmar hinchazones y dolores propios del esfuerzo. La mayoría, sin embargo, ya pedía cuando se hará el segundo entrenamiento, "punyeta món".