Sergio Llull alza los brazos en señal de triunfo y alegría, estampa que el base mahonés del Real Madrid desea reeditar por tercera oportunidad en la Final Four; el Barça, el primer obstáculo hacia la gran final

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Barça y Real Madrid volverán a verse las caras este jueves (21.00 horas, DAZN) en el que será el séptimo Clásico de la temporada, en esta ocasión con el billete a la final de la Euroliga como premio en una segunda semifinal de la máxima competición continental que tendrá como sede el Stark Arena de Belgrado, donde el equipo blanco levantó su último título en 2018. Y lo hizo con Rudy Fernández y Sergio Llull en las filas blancas, mientras que Álex Abrines intentará sumar su primer título.

Los azulgranas llegan a la cita con un balance favorable de 5-1 en sus enfrentamientos anteriores, en los que se impusieron al equipo madrileño por partida doble en ACB y en la primera fase de la Euroliga, así como en la final de Copa, mientras que el único triunfo blanco se remonta a ocho meses atrás, en la final de la Supercopa jugada el 12 de septiembre. Además, la plantilla que entrena Sarunas Jasikevicius, que busca su segunda final consecutiva y el que sería su tercer título, se presenta en la capital serbia como líder de la fase regular con un balance de 21 triunfos y siete derrotas, mientras que el Real Madrid acabó cuarto (18-10).

El equipo catalán, que recupera a Cory Higgins y Dante Exum, acude a Belgrado como el tercer mejor ataque de la competición (81,4 puntos) y esperando la mejor versión su líder, el hispano-montenegrino Nikola Mirotic -jugador más valorado del torneo, segundo máximo anotador y elegido en el quinteto titular de la Euroliga-, que buscará su primera corona continental en su quinta participación. Mientras que, sobre el papel, el Barça dispone de más argumentos desde el perímetro, el Real Madrid cuenta con un potente juego interior, con el caboverdiano Walter Tavares y el francés Vincent Poirier como principales baluartes en la pintura. El club blanco, que con sus ocho victorias consecutivas en ACB y Euroliga parece haber dejado atrás el bache de juego, persigue su undécimo título en una ciudad que le trae buenos recuerdos porque allí la ganó por última vez en 2018.

Como en aquella ocasión, Pablo Laso está en el banquillo blanco y, antes de viajar hacia Serbia, se mostró optimista con el estado en el que llegan a la Final Four. «Veo bien al equipo. Hemos recuperado a Rudy y todos están bien». De su primer rival en Belgrado recordó que se trata de una «gran» plantilla en la que Calathes «controla y genera mucho juego» en un equipo «que tiene muchos puntos en sus manos», si bien consideró que viajan «preparados» a la capital serbia para abordar «cualquier situación» que se les presente.

Será otro duelo con marcado acento balear y que garantiza presencia isleña en la final del sábado. Rudy y Llull (que aspira a su tercera Euroliga) repiten con el equipo blanco, mientras que Álex Abrines afronta una nueva intentona.