Dura derrota. El Alaior cayó ante el Son Ferrer por dos errores puntuales que le costaron dos goles - Gemma Andreu

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Minutos antes de que los equipos y la tripleta arbitral saltaran al césped, los pocos aficionados que se dieron cita en Los Pinos y que todavía no se habían dirigido a su localidad pudieron escuchar un grito de ánimo que salía de las entrañas de la instalación. En Alaior no son inocentes. Saben que tienen todos los números de una rifa que no gusta. Y que esta gente se va a matar hasta que las matemáticas digan que "sanseacabó", pero... noventa minutos después, el Alaior insistía en seguir en su pesadilla por dos fallos, y caía ante el Son Ferrer (1-2). Quedan ocho jornadas, pero esto está como está.

El partido empezó con todo el ímpetu por parte del Alaior, sobretodo en los primeros diez minutos. Parecía que encerraban al Son Ferrer en su área. Los albinegros forzaban faltas laterales, córners, pero sin resultado.

Poco a poco los mallorquines se estiraron algo, en parte porque era muy difícil mantener esa intensidad. Como siempre, la calidad era prácticamente imperceptible por ambos lados. A pesar de ello, fue el visitante Chema el que puso la inquietud sobre la portería albinegra con una falta que se fue alto en el minuto19.

El Son Ferrer, que vestía una camiseta pistacho fosforito que era una agresión a los ojos, no tenía ningún problema en enseñar claramente su planteamiento: acumular efectivos atrás, ir al balonazo y si la solitaria punta -Juanjo o Chema- podía hacer algo, pues vale.

El Alaior se sentía más obligado y su apuesta parecía más valiente, pero tampoco tenía mucho más y sí una relación peligrosa por momentos con el fuera de juego. Globalmente, y con todo el respeto, era lo que se ha visto tantas veces en esta categoría.

La ocasión más clara del Alaior en el primer tiempo fue un tiro de Andreu en el minuto 21 que paró el portero Gabi. Pero el gol llegó por el otro lado. Por un despiste defensivo, por estar protestando antes una falta que sí o que no. El visitante Fran se encontró corriendo hacia el eje porque vio que le llegaba el balón. Su par no pudo pararlo y el delantero sorteó a Jesús. Marcó a placer el 0-1 en el 37 y el Alaior se complicaba la vida. El Son Ferrer llegó a sentirse muy cómodo y los albinegros solamente reaccionaron antes del descanso, con una acción de Joel.

Tras el descanso la sensación era que los "fosforitos" se sentían muy cómodos y que no tenían demasiado problema en contener los intentos del Alaior. De hecho, tuvo dos ocasiones claras en al principio por mediación de Manu y Juanjo, porque el eje de la defensa se despistaba.
Juli lo arregló. Marcó de falta directa limpia. A media altura, por la derecha del impotente portero Gabi. Prácticamente en la ocasión más clara local, el Alaior encontró un respiro en el 58 con ese empate, que coincidió con los mejores momentos del equipo de Moreno, como si despertaran de un letargo.

Esa situación duró unos minutos. Después volvió la dinámica anterior y esa conocida sensación de que el empate era la opción más segura de resultado final, a no ser que hubiera alguna acción concreta que lo deshiciera todo.

Y se dio. Vaya si se dio. En el 84. Un balón que parecía que no era nada en la punta izquierda. Jesús Sastre salió tan confiado que Juanjo le robó la cartera y, con el ángulo cerrado pero fácil, marcó el 1-2. A alguien se le hundió el mundo un poco más. O, siendo realistas, quizá no. La vida es así. El Alaior sigue con su pesadilla, aunque nadie se rendirá hasta que las matemáticas digan otra cosa.