Florit se coronó en este Mundial entre los mejores del mundo en saltos ‘Dodsing’. En Noruega volvió a demostrar sus habilidades, pese a no poder entrenar como sus rivales. | Espen Orud

Sentimientos contrariados para el saltador de Ciutadella, Joan Florit, tras ser apeado en las duras semifinales del Campeonato del Mundo de salto ‘Dodsing’ 2018 disputado recientemente en la ciudad noruega de Frognerbadet. Florit, en su segunda presencia consecutiva en un Mundial seguido por decenas de miles de espectadores en los países nórdicos, marchaba de Noruega en una brillante undécima posición, de entre 130 aspirantes absolutos al trono mundial.

Una actuación que dejaba a medias al ciutadellenc, que pese a ser ‘nuevo’ en las competiciones internacionales de saltos, aterrizaba en Frognerbadet dispuesto a batallar por el podio final. Florit, a diferencia del 2017, accedía directo a la fase final del Mundial, después de finalizar sexto en el último campeonato–su estreno mundialista– y de acabar primero (empatado con el segundo) en la Copa del Mundo del mes anterior celebrada en Vestland.

El primer día de campeonato Florit, que estrenaba equipo tras su reciente fichaje por el Shades of Norway local, se presentaba con las expectativas muy altas. De hecho, en el primero de sus saltos el menorquín, de entre 30 saltadores, acababa en la esperanzadora octava plaza. Florit lograba sumar 43,5 puntos, dos puntos más que el año pasado, «aunque creo era un salto para hacer un 45 o 46», reflexionaba en voz alta el insular. De esta ronda en el Campeonato del Mundo de salto ‘Dodsing’ pasaban los 15 mejores absolutos, por lo que el insular cumplía con el primero de sus retos.

Ya en la segunda ronda sería cuando llegaría la decepción y la polémica en Noruega para Florit. Después de protagonizar un salto con el que lograba ganar en la última Copa del Mundo de Vestland, el español no pasaba de una posición 11. «Fuera de toda lógica», expresaba el ciutadellenc, finalmente uno de los jueces de esta fase final le otorgaba 6 puntos, mientras que los otros le acabarían concediendo 8´5 puntos.

Reclamación estéril

«Fui a reclamar pero ya estaba todo bendecido», apostillaba un dolido Florit, al escuchar en boca de los jueces que la excusa era que no ‘picó’ en el sistema como tocaba y por eso del juez conseguía una nota baja. «Total, 11º del mundo, que no está mal, pero este año iba para hacer podio».

El merecido ganador sería Emil Lybekk, que consiguió por primera vez nota máxima, 10 puntos de cada juez, con un salto inédito en el mundo. En féminas, triunfo de Miriam Hamberg.