La jugadora menorquina, ejercitándose en Vall d’Hebrón | A.C.

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No es un hasta luego, es un hasta pronto. La opuesta de Ciutadella, Alba Cardona (1992), vive su primer año alejada de las pistas españolas de voleibol, tras una larga década a caballo entre la Liga Iberdrola principalmente y la Superliga 2, donde ha logrado hacerse un nombre en innumerables clubes. Después que por decisión técnica del Club Voleibol Ciutadella fuera ‘cortada’ en el Avarca de Menorca–, su club de formación– la menorquina observa desde la distancia cómo se va sucediendo la temporada, mientras trabaja en la Pompeu Fabra y por las tardes se ejercita en las nuevas instalaciones de Vall d’Hebrón, en el voley playa, su otra gran debilidad. Y desde este pasado lunes entrena– de momento– en el Vall d’Hebrón en la pista, equipo que va líder de la Superliga 2 y que muy probablemente juegue la fase de ascenso a Liga Iberdrola. Mientras tanto, Alba se muestra atenta al teléfono, un celular que no para de sonar, con propuestas de Esplugues, Barça, Algar, Cide o el Vall d’Hebrón mismo.

«Es Diari» contactó este jueves con la jugadora ciutadellenca, justo antes de dirigirse al entrenamiento del jueves en la Ciudad Condal. Y Alba Cardona reconocía a este diario que no es fácil vivir este curso 2019-20 sin el ajetreo y la adrenalina diaria que supone el voleibol profesional.

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