Alaior, a pesar de ser una pequeña ciudad, cuenta con varios monumentos urbanos de contrastado interés etnológico. Por ejemplo, la iglesia de Santa Eulàlia, reedificada en el siglo XVII y de inspiración barroca; las Casas Consistoriales de la villa, un edificio civil del XVII; la iglesia de Sant Diego, con el Pati de Sa Lluna; la ermita de Sant Pere Nou, del siglo XVIII; la capilla de Gràcia, la ermita rural de Sant Llorenç de Binixems, al norte del término alaiorenc, reedificada a finales del XIX. Y como expresión de arquitectura civil representativa de antiguas familias adineradas, Can Salort, hoy de propiedad municipal.

El edifico de Can Salort fue construido a finales del siglo XVIII, y es quizás el más importante de Alaior. Una intervención permitió convertir este espacio en la sede de la UIB. También el Pati de Sa Lluna posee su interés. Es un antiguo claustro de franciscanos construido inicialmente en las afueras de la ciudad y acabado a finales del siglo XVII. El 1853, después de haber sido ocupado durante nueve años por un destacamento militar, se empezaron a habilitar los espacios interiores del convento para hacer viviendas. Y desde la capilla de Roser, dentro mismo de la iglesia de Santa Eulàlia, se puede salir al exterior por el portal de Sant Pere. Encima de este portal había un gran órgano que fue destrozado durante la Guerra Civil, en el año 1936.


Molinos

También tienen un destacado interés en Alaior los molinos que rodean la población menorquina, como el de'n John, el de'n Pujol y otros. O los colls de pou que todavía hoy se mantienen dentro del entramado urbano.