John Chien Lee ha trabajado durante varios meses en las ilustraciones para la exposición

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Desde el viernes, el Museu de Menorca acoge la exposición «L'illa dels talaiots», dedicada al patrimonio prehistórico y a la candidatura a Patrimonio de la Humanidad. Una muestra que cuenta con unas ilustraciones monocromáticas sobre cómo debía ser la vida en Menorca unos milenios atrás. Composiciones de un artista chino, pero «menorquín de corazón».

¿Cuál es su relación con la Isla?
— Resido en España desde 1978. Al año siguiente conocí Menorca y fue amor a primera vista. Es un lugar apasionante. Viví dos años en Sant Lluís y tuve un restaurante en los años 80, y vuelvo casi cada año.

Se sentirá orgulloso de haber realizado este trabajo...
— Ha supuesto un gran honor, porque soy chino, brasileño y español, pero menorquín de corazón. Este trabajo ha sido una coincidencia, no por mi relación con la Isla, porque no la conocían.

¿Cómo se planteó el proyecto?
— Es un trabajo muy especial, no es una simple ilustración. Necesita experiencia, conocimientos, mucha rigurosidad histórica y estar especializado en museografía.

Habrá seguido un proceso de documentación muy riguroso.
— Así es. Éste es un trabajo en equipo. En todos mis proyectos soy el ejecutor de un trabajo arqueológico. Yo pongo mi grano de arena dentro de una reconstrucción histórica basada en estudios. En este caso he trabajado con Montserrat Anglada, y además, con el artista Hombre López y otros responsables del Museu de Menorca y del Consell.

¿Qué proceso han seguido?
— Son ocho ilustraciones de épocas diferentes, con una cronología secuencial, desde el inicio a las últimas construcciones. Para crearlas no puedo inventarme nada, no tengo ningún derecho para hacerlo. Primero dibujo, rigurosamente, a partir de las indicaciones de los arqueólogos, viendo todas las interpretaciones que se pueden hacer. De ahí sale un boceto que ellos revisan para que haya esta rigurosidad. Y luego hago la ilustración definitiva.

¿Ha sido un proceso largo?
— Han sido dos meses para crear las ocho ilustraciones. Permite ver lo laborioso que es.

¿Cómo valora el resultado?
— La exposición ha sido un éxito, las críticas han sido buenas y eso es muy importante para Menorca. El trabajo está hecho y los objetivos están cumplidos.

Ha habido críticas porque no lo ha hecho un artista local.
— Y lo comprendo, porque hay buenos artistas, y conozco a algunos. Pero también tengo que decir que mi currículum es extenso, estoy muy especializado, y creo que la elección es por criterios profesionales. He leído críticas, incluso jocosas, sobre la elección de un artista chino. Pero creo que se han sacado conclusiones precipitadas y falsas, debido al desconocimiento hacia mi obra. Por eso me honra que el Consell me eligiera.

Usted tiene obras en Madrid.
— Tengo ilustraciones en el Museo Arqueológico de Madrid, y en los de Asturias, Murcia, Pontevedra o Palma, el Museo Histórico o el Regional de Madrid, y en Eivissa. Y colaboro con la ExpoCiencia, con la Fundación Bosch Gimpera de la Universitat de Barcelona, o con Editorial Anaya.

¿Conoce los monumentos?
— Los conozco y los admiro mucho. La cultura talayótica es única y, de verdad, no entiendo cómo hasta hoy todos estos yacimientos no han sido declarados Patrimonio de la Humanidad. Y no solo tiene motivos, tiene todo el derecho, porque es uno de los grandes patrimonios que hay en el mundo. Es una cultura única y creo que es injustamente conocida en todo el planeta. De ahí el objetivo tan importante de esta exposición.