El Festival Internacional de Danza fue el evento que recibió más dinero en 2018. | Josep Bagur Torres

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Un total de 37 entidades de la Isla se beneficiaron el año pasado del programa de ayuda al desarrollo de la cultura. Un reparto aprobado por el Consell Executiu a finales de 2018 y que supone la entrada en funcionamiento de un nuevo sistema, hecho que ha propiciado que las aportaciones hayan llegado con retraso respecto a lo que es habitual.

La principal diferencia en relación a ejercicios anteriores tiene que ver con la posibilidad ofrecida a las asociaciones vecinales para beneficiarse de la línea de ayudas, lo que hizo que el Ejecutivo insular incrementara la partida destinada a la promoción de la actividad cultural de 165.000 a 200.000 euros en 2018. También se cambió el sistema de reparto, que abandona el modelo de porcentajes fijos para todo el mundo por uno de baremación con diferentes factores de puntuación.

Positivo, pero mejorable
Desde la conselleria de Cultura, su máximo responsable, Miquel Àngel Maria, hace una valoración «positiva» del nuevo sistema, aunque también reconoce que es «mejorable». En ese sentido, relata que algunos eventos de gran envergadura han salido «un poco» perjudicados por el nuevo sistema de reparto, mientras que otros de menor peso se han visto favorecidos.

Sin embargo, algunas voces desde las entidades más pequeñas, y con menor capacidad económica, lamentan el retraso que se ha producido en el abono de las ayudas, a finales de año, por los problemas que les supone a la hora de programar sus actividades.

En ese sentido, Maria avanza que a principios de febrero tiene previsto reunirse con todas las entidades que han optado o pueden hacerlo a las ayudas para valorar el funcionamiento del nuevo modelo e intentar realizar las mejoras pertinentes. La primera de ellas, explica es la de intentar adelantar en el calendario la convocatoria, que esperan poder publicar en el mes de marzo.

Parece ser que el cambio de sistema ha supuesto una carga de trabajo extra para los servicios jurídicos, que para la concesión de las ayudas han tenido que tener en cuenta un mayor número de factores, además del interés y la calidad de los proyectos, otros como el impacto social y territorial, el uso de la lengua o el carácter desestacionalizador de los eventos.

A la postre, ello ha influido también en el retraso de la aprobación de otras líneas de ayuda que se presentaron como novedad en 2018, como las previstas para las producciones audiovisuales, que tal y como avanza el conseller su resolución se resolverá a principios de este año, con una dotación económica que correrá ya a cargo de los presupuestos de 2019.

Lo que está confirmado es que el nuevo modelo de líneas de ayuda a la creación y la promoción cultural, con alguna posible modificación, se mantendrá de cara al futuro, aunque no está previsto aumentar la dotación económica después del incremento realizado el pasado año. «Para 2019 tenemos unos presupuestos tirando a conservadores», apunta el conseller, quien explica que para el presente ejercicio se ha apostado por incrementar las partidas destinadas a temas relacionados con la educación infantil, las escuelas de música y las bibliotecas.