l buen tiempo permitió finalmente a los asistentes a Sant Climent disfrutar de una jornada festiva ejemplar, hasta la que se acercaron varios cientos de personas | Javier Coll

TW
0

Sant Climent amaneció ayer mirando al cielo en el día que comenzaban sus fiestas. Las lluvias de primera hora de la mañana amenazaban con empañar una de las jornadas más esperadas del año, pero por suerte, para la hora señalada, las 17.30 horas, cuando el repique de campanas y el lanzamiento de cohetes inició la celebración de forma oficial, el panorama ya había cambiado. El sol permitió que las fiestas lucieran una vez más en su máximo esplendor y se prolongaran hasta bien entrada la madrugada.

Los gegants de Maó y Llucmaçanes, junto al grupo Cap de Fibló, se encargaron de caldear el ambiente antes que el medio centenar caballos y jinetes se concentraran en la calle Sant Jaume, liderados por el caixer batle, Llorenç Gomila. Faltaban diez minutos para las 7 de la tarde cuando la caixera sobreposada, María Carrasco, recogía la bandera para a continuación comenzar a desfilar la qualcada.

El protocolo se cumplió con bastante puntualidad en las primeras horas. Tras oficiarse las completes en la parroquia, llegó el momento más esperado de la jornada, la celebración de un intenso y emocionante jaleo que comenzó en torno a las 20.30 horas.

Así, Sant Climent pudo disfrutar por todo lo alto de una fiesta a la que puso la guinda una verbena amenizada por el grupo Sonix.

Grandes retenciones

Según señalaron fuentes de la Policía Local de Maó, Sant Climent registró una afluencia de visitantes mayor a la de los últimos años, lo que propició que desde la 18.30 horas se produjeran fuertes retenciones de tráfico en el acceso al pueblo. Al cierre de esta edición, el destacamento de Creu Roja informó de que no se habían registrado incidentes graves.