"los políticos viajan". Pero los enfermos y sus familiares tienen que pagar por adelantado, critican los padres de los niños afectados - Paco Sturla

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Angustia, incertidumbre, desamparo, problemas económicos, bajas laborales e incluso la pérdida del empleo en algunos casos son un denominador común de las madres y los padres que ven como, un día aciago, a uno de sus hijos se les diagnostica cáncer en Menorca. Al sufrimiento que ocasiona la enfermedad, tanto en los pequeños como en sus progenitores, se añade el auténtico problema de la insularidad, el que convierte los billetes de avión a Palma en una cuestión de vida o muerte, el tratamiento en un calvario lejos del hogar y los gastos básicos en una fortuna que no todos pueden pagar.

La deuda del IB-Salut con las agencias de viaje, y la decisión de éstas de no adelantar más los billetes sanitarios, está creando auténticos dramas familiares, ya que son mayoría los casos en los que uno de los progenitores -normalmente las madres-, debe dejar el trabajo o cursar una baja laboral para poder atender a sus hijos y estar con ellos en Palma. "Los billetes siempre son los más caros, porque tienen que ser flexibles, no sabes cuándo te llamarán o te tendrás que ir", explica una de las madres afectadas.

La Associació de Pares de Nins amb càncer de Balears (ASPANOB) y su delegación en Menorca es el auténtico apoyo para unas familias que ven como sus vidas se trastocan de la noche a la mañana, viven en "economía de guerra", afirman, para poder pagar taxis y dietas que deben avanzar de su bolsillo (lo habitual es que el IB-Salut las reembolse pasado alrededor de un año desde que se presenta la factura), y que encima tienen que sacar fuerzas de flaqueza para cuidar de los niños enfermos.

Sin tratamiento
"Por un hijo haces lo que sea", es el testimonio unánime de las madres y padres que han accedido a contar sus experiencias al "Menorca". Sus relatos no son sensibleros. Muchos tienen hijos que han superado la enfermedad y que vuelven a realizarse revisiones periódicas. Otros acaban de "ingresar en este club, en el que ojalá no entrara nadie, pero por desgracia seguirá llegando gente", comenta con pesar una de las madres.

Pero los asociados de ASPANOB saben que en la Isla hay casos de adultos que incluso han renunciado a continuar con un tratamiento "porque no pueden pagarse el viaje".

En una de las comunidades autónomas que durante años ha ocupado los primeros puestos en cuanto a renta económica, la realidad es que el sistema público de salud -que en la Isla no dispone de oncología pediátrica-, desatiende las necesidades de parte de la población menorquina. Y cuando a estos padres se les pregunta por el futuro sólo piden "que seamos iguales que el resto de los ciudadanos españoles, porque los menorquines pagamos impuestos pero no tenemos los mismos derechos, hay agua de por medio", y no dudan en exigir responsabilidades.

"Este es un problema de los políticos, debería ser más barato viajar a Palma", aseguran. Ellos padecen en primera persona, y por necesidad, los elevados precios de los vuelos interislas, y los tienen calculados al detalle: 114 euros el adulto, 90 euros el niño. Alrededor de 200 euros por un viaje que se repetirá tantas veces como exija el tratamiento o las revisiones en Son Espases, y al que habrá que añadir taxis "porque si el niño se encuentra mal no vas en autobús", comidas y otros gastos, "una nómina" que muchos ya han perdido al tener que volcarse en el cuidado del hijo enfermo.

La ayuda de ASPANOB, con la cesión de los pisos -para los que hay lista de espera ya que acogen a familias de Menorca pero también de Eivissa y Formentera-, es imprescindible cuando las estancias son prolongadas, algo que sucede muy a menudo.