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El factor tranquilidad, aderezado con los reconocidos encantos naturales del lugar, encabezan el extenso artículo que el prestigioso periódico "The New York Times" publicó el viernes sobre Menorca en su sección de viajes. La periodista Sarah Wildman descibre sobre el terreno un recorrido por la Isla, sin escatimar elogios ni particulares visiones de lo que le ofreció su estancia de una semana junto a su familia, niño de dos años incluido, el pasado mes de junio.

Tras una introducción que combina lo colorista con lo histórico, el artículo en cuestión establece una comparativa con Mallorca, argumento válido por ser la mayor la más conocida de las islas de Balears. "Las diferencias no pueden ser más profundas. A diferencia de Mallorca, con sus vastos complejos hoteleros, flamantes clubs nocturnos y puertos llenos de yates, esta isla situada a 250 millas al este de la ciudad de Barcelona ofrece algo inusual en un destino mediterráneo: tranquilidad".

El texto resalta la condición de Menorca como Reserva de la Biosfera, así como la mezcla de culturas que la caracterizan. "La isla no es España exactamente". Aterrizaje en Maó, coche de alquiler, primera comida en Fornells, hasta llegar a Ciutadella...

Sarah Wildman comenta tanto lo que ve como lo que habla, da nombres de nativos con los que intercambia impresiones, como José Carretero, propietario del hotel en el que se aloja durante parte de su estancia, responsables de bares o incluso amigos. Sant Lluís, Maó, Es Migjorn, el recorrido es extenso.

Para finalizar el artículo, la periodista realiza una serie de recomendaciones sobre dónde alojarse y dónde saciar en buenas condiciones el apetito que se salen de lo habitual. Luego ofrece información complementaria sobre las reservas de la biosfera.