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Dos señales informativas, una de peligro por obras y otra de dirección prohibida, colocadas en el acceso al antiguo servicio de urgencias del Hospital Verge del Toro indican que el inmueble todavía está inmerso en los trabajos para tapiar ventanas y puertas. Esta actuación pretende evitar el acceso al interior del edificio de personas con el ánimo de acometer actos de vandalismo o simplemente que quieran convertir la vieja residencia sanitaria en su domicilio ocasional.

Al menos un trabajador se encontraba ayer mismo poco después del mediodía sobre una plataforma elevadora trabajando en la fachada posterior del antiguo Hospital Verge del Toro, que desde hace cinco años permanece inactivo y cerrado tras la puesta en marcha del Hospital Mateu Orfila.

Ya hace dos meses que el "Menorca" se hizo eco de un asalto sufrido por el viejo hospital, en el que unos desconocidos ocasionaron unos destrozos de poca consideración. Según informó en su momento el Àrea de Salut de Menorca, el inmueble ya había sufrido otros episodios similares en fechas anteriores.

Las puertas y ventanas del edificio que han sido cegadas con bloques prefabricados se encuentran en la planta sótano del edificio, con lo que se ha neutralizado la posibilidad de acceso al interior que, según se informó hace dos meses, ya estaba prácticamente vacío. Además, también están tapiadas las dos ventanas situadas junto a la entrada principal del inmueble, una a cada lado de la escalinata, puesto que en caso contrario podrían haber facilitado el acceso al interior del edificio.

Centro sociosanitario

El anterior equipo de gobierno del Govern balear proyectó la conversión del 'Verge del Toro' en un centro sociosanitario, con una inversión prevista de 9,7 millones de euros. Así lo manifestaron en noviembre de 2010 el conseller de Salud, Vicenç Thomàs, y la consellera de Asuntos Sociales, Fina Santiago, quienes explicaron la propuesta de actuación acompañados del presidente del Consell, Marc Pons, y el alcalde de Maó, Vicenç Tur.

Los políticos barajaron como fórmula de gestión más probable del edificio un consorcio público, que además permitiría la participación de entidades privadas.

El Plan de Usos preveía la utilización del 80,5 por ciento de la superficie útil del edificio, 4,700 metros cuadrados. Su desarrollo estaba previsto mediante la participación social, así como la convocatoria de un concurso de ideas para definir la actuación arquitectónica que debía transformar el antiguo hospital en el nuevo centro sociosanitario.

Tanto el Govern balear como el Consell insular precisaron que el proceso para disponer de un proyecto de obras y el inicio de las mismas podría prolongarse por espacio de un año. A pesar de ello, la realidad ha sido diferente y el viejo edificio aguarda tiempos mejores.

El cambio radical del color político en ambas instituciones, el reciente relevo del titular de la cartera de Sanidad en el Govern y la drástica política de recortes de la Administración no auguran que este proyecto sociosanitario pueda convertirse en realidad a corto o medio plazo.