Antoni Mesquida tiene previsto recorrer el Mateu Orfila, donde podría hablar con los galenos - Gemma Andreu

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El conseller de Salut, Família i Benestar Social, Antoni Mesquida, visita hoy Menorca por primera vez desde su nombramiento para tratar de sofocar el incendio generado en el hospital Mateu Orfila alrededor de la figura de José Luis Gallego, gerente del IB-Salut. Los médicos, alzados en armas, han solicitado la dimisión del responsable de la sanidad pública en la Isla en una carta firmada por más del 80 por ciento de los facultativos, que le responsabilizan de "recortar sobre los recortes" y de hacer "caso omiso" a las recomendaciones de los profesionales.

Mesquida, que fue nombrado en el cargo el pasado 6 de julio tras el cese de Carmen Castro, llega a Menorca para sellar cinco convenios con el Consell destinados a personas dependientes, con discapacidad, incapacitadas judicialmente y menores víctimas de abusos. Tras firmar esos convenios el titular de Salut se desplazará hasta el 'Mateu Orfila' acompañado de Gallego para recorrer las dependencias hospitalarias, a pesar de que es probable que durante su estancia se reúna con los galenos. "No nos han convocado a ninguna reunión, pero si en algún momento de la mañana nos llamaran sí que iríamos", exponía ayer Alejandro Fernández, del Sindicato Médico de Balears (Simebal). "Sería razonable que nos hubieran contactado, pero tampoco nos angustia".

Lo cierto es que durante esa visita Mesquida pulsará el ambiente que recorre los pasillos del centro, caldeado tras las últimas medidas aprobadas por el Govern y por la incomunicación que existe con José Luis Gallego. Más allá de la implantación de las 37.5 horas de trabajo y que no se renueve a personal eventual, los facultativos critican que al gerente del IB-Salut en Menorca "le pierdan las formas". Con todo, desde Simebal explican que no tienen un discurso oficial sobre la figura de Gallego y que han liberado a los médicos para que adopten sus propias decisiones: "Hemos dado plena libertad para que cada uno haga con su firma lo que quiera. No tenemos posición oficial sobre la gestión del gerente y hemos ofrecido total independencia. Creemos que Gallego no es más que una correa de transmisión de una imposición a nivel nacional, así que no haremos leña del árbol caído", expone Alejandro Fernández, al frente de la delegación en Menorca del sindicato, en ausencia de Claudio Triay.

A poco de llegar al cargo Antoni Mesquida ratificó a José Luis Gallego al frente de la gerencia del IB-Salut en Menorca, a pesar de que en las últimas semanas el 'Mateu Orfila' ha registrado las dimisiones de Catalina Camps, jefa de Oftalmología, y de Alfons García, jefe del servicio de Otorrinolaringología. "El conseller ha depositado su confianza en él, aunque eso suele ser el primer paso para que anuncie su dimisión", ironiza Fernández. "No es una plaza fácil de cubrir porque tienes que recortar en cosas de las que ya andas escaso, en material y, sobre todo, en lo que más duele, que es el personal no fijo".

Con todo, Simebal tiene claro que la puerta a la que hay que golpear no es la de la gerencia del IB-Salut, si no la de la Conselleria de Salut. Así, anuncian que mantienen reuniones periódicas en Palma para ver "cómo aplicamos las 37.5 horas o hablar sobre la carrera profesional, ya que no se puede retribuir a todos por igual. Tenemos varias cosas pendientes de pactar con el Govern".

A pesar de que Simebal aboga porque "todo vuelva a su cauce" cuanto antes, nadie en el 'Mateu Orfila' descarta que se pudiera aprovechar la visita del conseller Antoni Mesquida para ejecutar algún tipo de reivindicación espontánea en respuesta a las medidas adoptadas por el Ejecutivo, así como por el malestar que existe con José Luis Gallego. El pasado mes de mayo más de 150 médicos ya pidieron su dimisión a las puertas del centro.