Protección. Camiones y maquinaria pesada del sector de la construcción han sido objeto en las últimas semanas de robos - Gemma Andreu

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En las últimas semanas se han producido en diferentes puntos de la Isla sustracciones de combustible en camiones y maquinaria pesada estacionados en obras y polígonos industriales. Una práctica no muy habitual en Menorca pero que sí ha tenido una mayor repercusión en otras regiones de la Península.

Según la información que ha podido recabar este periódico, los robos más significativos de combustible se habrían producido en los últimos dos meses con cantidades que oscilarían entre los 200 y los 300 litros en cada acometida. Incluso, de acuerdo con la información facilitada por el personal de un taller especializado en camiones, en una sola ocasión se habrían podido llegar a sustraer hasta 700 litros de un mismo vehículo.

"Algunos camiones cuentan con dos depósitos y éstos pueden llegar a tener una capacidad de más de 300 litros cada uno", comentaron estas mismas fuentes. Aparte de combustible, los ladrones también han extraído en más de una ocasión la batería del vehículo. "Sin duda, escogen los elementos más caros", añaden.

Desde la Asociación de Empresas de la Construcción y Promotores de Menorca, su presidente, Nicolás Bosch, aseguró ayer tener constancia de estos robos si bien anotó que podría tratarse de "hechos puntuales". "Sí, algunas empresas nos han comentado que les han robado combustible, pero tampoco consideramos que sea una cuestión alarmante", señaló.

Sea como fuere, lo cierto es que en poco tiempo este percance se ha repetido en unas cuatro ocasiones entre sus asociados, lo que ha sido motivo suficiente para que la junta directiva de la asociación, convocada para el jueves día 7, incluya este tema como punto específico en el orden del día.

Al parecer, los ladrones han fijado su atención únicamente en los vehículos y maquinaria pesada que se utilizan en las obras y que permanecen en ellas, o en polígonos, durante la noche. De hecho, preguntado al respecto, el presidente de la Asociación de Empresas de Transporte de Menorca, Joaquín Bisbal, dijo no tener constancia de ningún robo.

"Pueden haberse producido pero nuestros asociados no nos han hecho llegar ninguna queja", aseguró.

Si bien se trata de conjeturas, todas las personas preguntadas coinciden en señalar como 'modus operandi' la sustracción de la gasolina o gasoil mediante una bomba eléctrica que los ladrones transportarían en una furgoneta junto con los bidones. "Se podría hacer de forma más rudimentaria aspirando por un tubo pero tardarían demasiado tiempo en vaciar un depósito de un camión", comentó el mecánico de un taller de Maó. Técnica que sí se utilizaría a menor escala en el robo de combustible a ciclomotores y motocicletas, una práctica que también se viene repitiendo últimamente, si bien su repercusión está siendo mucho menor.

Para atajar el problema, algunas empresas del sector de la construcción ya han adoptado medidas especiales como, por ejemplo, la colocación de filtros de rejilla en los depósitos pequeños, que impedirían la introducción de la manguera con la que supuestamente aspiran el líquido, o la instalación de una pieza metálica que impide la apertura del depósito sin antes levantar el volquete. Del mismo modo han optado por poner un dispositivo protector para cubrir las baterías, expuestas en exceso a cualquier manipulación.

En estos momentos aventurar el destino que se da a los litros robados implicaría hacer elucubraciones sin mucho fundamento. Hay quien no descarta que pueda existir un mercado negro en el que se lleguen a realizar operaciones de compra-venta a bajo precio.

La mayoría, sin embargo, cree que se le da un uso estrictamente personal. "Estoy convencido de que la gente lo roba para uso propio", comentó el representante de los constructores.

De una u otra forma, es evidente que el detonante de estas prácticas se halla en la escalada que viene registrando en los últimos meses el precio de los carburantes. Sin ir más lejos, esta semana se ha aplicado una nueva subida próxima al uno por ciento que, sumada a la aplicada a comienzos de mes, deja una variación positiva del dos por ciento.

En estos momentos, el litro de gasolina se paga en Menorca a 1,5 euros y el de gasoil a 1,42 euros, aproximadamente. Cifras que, por otra parte, superan las nacionales, tal y como lo pone de manifiesto el hecho de que, con las últimas subidas, en la Península el litro de gasolina se paga a 1,427 euros y el de gasoil a 1,375 euros.

La situación, con el encarecimiento de productos y servicios básicos y la pérdida de poder adquisitivo, puede llegar a ser insostenible tanto para las familias como para las empresas. Sobre la repercusión del precio del combustible en estas últimas, Nicolás Bosch se muestra tajante: "Somos los grandes perjudicados porque somos los que lo utilizamos sí o sí para trabajar y así como están las cosas no podemos repercutir estas subidas en el precio final".

Este diario intentó sin éxito ponerse en contacto con la Policía Nacional y la Policía Local de Maó para contrastar la información recabada a través de diferentes fuentes, conocer si se había tramitado alguna denuncia por parte de particulares o empresas y, por consiguiente, si existía alguna línea de investigación abierta sobre estos hechos.