Espectáculo. Además de magia, tiene diferentes toques de teatro y humor. - D.D.C.

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Cuando a los 6 años vio en televisión un especial de David Copperfield, el menorquín Oliver Maldonado se quedó totalmente cautivado por el mundo de la magia. Con el paso del tiempo, y con una mirada menos inocente, se fue adentrando en los entresijos de ese universo de forma autodidacta, y ahora, a sus 21 años, es su medio de vida.

«La magia nunca se pasa de moda», confiesa, y gracias a ello ha podido realizar durante esta temporada turística cerca de 150 actuaciones en diferentes hoteles de la Isla. Como ayudante ha tenido a la también menorquina Deby del Coso, artista procedente del mundo del baile que este verano ha sido su cómplice en los números de ilusionismo y escapismo.

Explica Del Coso que entre ambos ofrecen un show muy visual, en el que no faltan «toques de teatro y humor, y pensado tanto para niños como para adultos». Por los resultados, parece que el público, mayoritariamente extranjero, está encantado. Y es que en este caso, lo del idioma es algo secundario, ya que el lenguaje de la magia es universal.

De isla a isla
«Ha sido una experiencia muy buena, y además ahora conozco los entresijos de la profesión», confiesa Del Coso. Tras un verano intenso, la pareja ofrecerá el próximo domingo (21.30 horas) en el Hotel Talayot de Cala en Blanes su última actuación de la temporada. El sector turístico echa el cierre durante unos meses en Menorca, pero eso no acaba con la magia de Maldonado, que el próximo mes llevará su espectáculo a Canarias, concretamente a la isla de Lanzarote. Y es que como él dice, «trabajar cada día es el mejor ensayo».