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Aunque el verano ha pasado con menos novedades públicas sobre Sant Joan de las que podían presumirse tras el accidente mortal de Es Pla, el gobierno de Ciutadella trabaja en la mejora de la seguridad de las fiestas a partir del guión escrito por el inspector jefe de la Policía Local, Ignasi Camps. A la espera de las medidas concretas que defina el plan de autoprotección (seguridad) anunciado por el alcalde pero aún pendiente de adjudicar, se da por hecho que habrá que limitar el aforo en los Jocs des Pla y dotar al evento de un mayor número de medios, en forma de policías y efectivos sanitarios.

Este último aspecto precisará de la implicación decidida de otras administraciones, mientras que para aforar Es Pla será necesario idear una fórmula que permita al mayor número de ciutadellencs tener acceso al recinto. Entre otras ideas, se plantea el reparto de pulseras en invierno por un precio simbólico que permita financiar la seguridad en los filtros de acceso, y organizar actos paralelos para entretener a las miles de personas que no tengan cabida en Es Pla.

Pero lo único en firme que especifica el informe policial es que cabe preparar Sant Joan como si de una emergencia más se tratara, en la misma línea que ya siguen los planes Terme y Terbal, vigentes en Menorca y el conjunto de Balears.

Esto implica un cambio en la estructura de organización, de tal forma que se constituirán grupos de acción a modo de equipos de trabajo, con un médico al frente del operativo sanitario, los bomberos para labores de rescate, la Policía para seguridad y Protección Civil o la brigada dedicados a atender asuntos de logística. Esta estructura deberá ser dirigida en  última instancia por el alcalde y un técnico municipal, encargados de coordinar la intervención en función de la emergencia.