Esta semana se conocerán las obras de reparación que deben realizarse para arreglar los problemas de contaminación. | Javier Coll

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El Consell averigua los motivos por los que, al contrario de lo determinado en el proyecto de obras, la empresa encargada de realizar los trabajos de ampliación del vertedero de Milà, sustituyó el tipo de material de la capa impermeabilizante de los terrenos.

La constructora Antonio Gomila, adjudicataria del proyecto, usó  un material conocido como Bes (Bentonite Enrich Soils)  para recubrir el terreno del basurero, en lugar del indicado en el proyecto de obras, denominado Trisoplast, y que tiene patentado una firma holandesa. La modificación se realizó durante las obras de Milà 2, inauguradas en septiembre de 2013.

La cuestión es que el Trisoplast, compuesto por una barrera mineral de bentonita y una capa de polímero, tiene la característica que, según estudios técnicos, asegura un sellado más impermeable que el Bes y a su vez es más flexible, ya que se pueden producir movimientos en el terreno sin que aparezcan grietas por las que puedan producirse filtraciones.

Además, el Bes, el que se instaló finalmente, es más barato. Como se recordará, poco más de un año después de abrirse las nuevas instalaciones, la Comisión Balear de Medio Ambiente ordenó la paralización de los vertidos en Milà 2 por problemas de filtración del agua en el subsuelo.

El propio proyecto de obras, según consta en el estudio de impacto ambiental, redactado por la empresa Terratest, y encargado por Juan Mora, la compañía que hasta el momento se ha encargado de la gestión de la planta de Milà, marcaba que debía instalarse una capa de 8 centímetros de Trisoplast, además de otros materiales. Es más, cuando llegue el momento de sellar las celdas, el mismo proyecto determina que debe taparse con otra barrera de 6 centímetros de espesor también de Trisoplast.

El conseller de Economía y Medio Ambiente, Fernando Villalonga, reiteró ayer que el Consell exigirá responsabilidades ante el fallo en las obras y que han provocado el cierre del vertedero por problemas de contaminación de los terrenos. «Esto ya se valorará, ya sea mediante algún informe técnico o pericial», y precisó que lo más importante y «prioritario» es subsanar las deficiencias en las celdas C y E de Milà.

Al respecto, esta semana se deben conocer las conclusiones de la empresa vasca de ingeniería Lurgintza a la que el Consorcio de Residuos ha encargado el estudio de la solución de los problemas. Con ello, se conocerán las medidas a tomar y el plazo de duración de las obras y el coste que tendrá la reparación de los espacios afectados.

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