Panorámica de Son Bou, una de las playas urbanas que mayor asistencia registra en Menorca y foco del estudio científico. | Javier Coll

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La influencia del cambio climático podría ocasionar una disminución de hasta 60 metros en la superficie dunar -integrada por suelo de la laguna y playa seca- de la playa de Son Bou durante los próximos 50 años. Así se desprende de los resultados preliminares de un estudio de proyección estadística que están elaborando especialistas del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA) y que se basa en modelos numéricos trasladados a la subida del nivel del mar y los extremos del oleaje.

El proyecto se explicó en una de las publicaciones científicas que se presentaron en la edición 2017 del congreso European Geosciences Union General Assambly, que tuvo lugar del 23 al 28 de abril en Viena y congregó a cerca de 12.000 científicos procedentes de un centenar de naciones.

La estudiante de doctorado Alejandra Rodríguez fue la encargada de explicar los resultados en la cita. Ayer atendió a «Es Diari» y comentó que «estos resultados preliminares nos dicen que podríamos perder la mitad de la playa actual -hasta 60 metros de superficie dunar- para mitad de siglo». Expuso, a su vez, que el cambio climático y el calentamiento global podrían tener podrían tener impactos similares en otras zonas de Menorca «siempre y cuando sus características sean parecidas a Son Bou: playas naturales, extensas y con un área dunar ubicada tras la playa seca, puesto que el estudio se ha llevado a cabo teniendo en cuenta todas estas características concretas».

Las primeras mediciones para los análisis de campo en la zona se efectuaron en noviembre del 2016 y la elección de Son Bou se debe a sus condiciones particulares. «Está muy bien monitorizada, lo que nos permite tener información in situ del oleaje, del suelo marino, de la topografía de las dunas. de la playa seca y de la línea de costa, entre otros parámetros, Esto es así gracias al sistema de predicción y observación costera (SOCIB)», apuntó la estudiante de doctorado.

De hecho, la cala menorquina es una de las tres zonas en Balears que están bajo la lupa del SOCIB. Las otras dos son Playa de Palma y Cala Millor, en Mallorca. «No podemos decir que Son Bou es la cala mejor monitorizada de Balears, pero sí que es una de las mejores y creo que la mejor de Menorca. Además, es perfecta para el estudio, ya que es una playa muy natural, al contrario que las otras dos», destaca Rodríguez.

Olas de hasta 7,3 metros

Las proyecciones también hablan de olas de hasta 7,3 metros en la zona de Son Bou, que se generarían en cien años y estarían acompañadas por una subida del nivel del mar de 0,94 metros. Estas últimas dos magnitudes describen el escenario más duro posible.

Aunque los resultados del estudio aún pueden variar, lo que queda claro es que Menorca y su medio natural no escaparán de los tentáculos del cambio climático y el calentamiento global. Cuestionada por si cree que el ciudadano de a pie es consciente de lo que ocurre, la doctorando argumentó que «somos conscientes del cambio climático pero escépticos, sobre todo con las medidas que se podrían tomar para reducir sus efectos».

Los datos están ahí y dejan entrever que la fisonomía dunar de Son Bou puede verse afectada seriamente. Quizás, aún estamos a tiempo de cambiar las cosas.