Uno de los controles ordinarios que se llevaban a cabo durante las primeras semanas del confinamiento | Gemma Andreu

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A medida que avanza la desescalada disminuyen los controles de la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía en la Isla en carreteras y núcleos urbanos de sus respectivos ámbitos, que se han justificado hasta ahora para hacer cumplir las normas de confinamiento en el estado de alarma.

Alcanzada la fase 1 en la Isla, esos controles desaparecen porque las restricciones de movilidad ya son muy escasas y cobra mucho mayor protagonismo el papel de las policías locales de cada municipio en los núcleos urbanos que son las encargadas de velar por las restricciones en cuanto a la apertura de terrazas, comercios, límites de aforo y horarios establecidos

Policía Nacional y Guardia Civil ven ahora más limitada su presencia a intervenciones relacionadas con la seguridad ciudadana o aglomeraciones injustificadas, dejando de lado los controles en la vía pública para que las personas justificaran el motivo de su traslado, a riesgo de ser propuestos para sanción.

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La fase 1 permite que los ciudadanos tengan libertad de circulación en la Isla, como unidad territorial, para realizar actividades comerciales, practicar deporte o reunirse con otras personas. En esta etapa de desconfinamiento la otra gran novedad social es que se permiten la reuniones de familiares y amigos hasta un máximo de 10 personas. Estas pueden ser en domicilios o terrazas, de ahí que sea relativamente sencillo poder argumentar la presencia en la vía pública por cualquier circunstancia sin incumplir la normativa.

Eso sí, para pasear, sacar a los niños o hacer deporte en la vía pública se mantienen las franjas horarias que ya estaban vigentes en la fase 0. El Gobierno ha dado la opción a las comunidades autónomas a hacer algunas modificaciones con el objetivo de evitar que los niños salgan en las horas de más calor, aunque el balear no ha solicitado ninguna modificación por el momento.

Las policías locales de cada municipio vigilan el cumplimiento de la normativa en la apertura de terrazas. Las mesas deben guardar la distancia física de unos dos metros, y la capacidad operativa de la terraza ha de estar al 50 por ciento. Solo se permiten grupos máximos de 10 personas. En este sentido la Policía Local de Ciutadella tuvo que informar el lunes a tres establecimientos porque los grupos de amigos superaban este número para que se dispersaran.

«Estos días estamos haciendo una labor pedagógica en los locales con terrazas por el cambio de fases, aunque la inmensa mayoría se está ajustando a la normativa sin problemas», explica Ignasi Camps, jefe de la Policía Local de Ciutadella. Recuerda que la responsabilidad de un incumplimiento en terraza será siempre del dueño del local y no de las personas que se concentren en él.