Esta semana ha comenzado la actividad con las ejecución de la primera fase de un proyecto de rehabilitación que está previsto que se pueda prolongar durante unos 9 meses . | Javier Coll

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Los trabajos de restauración en la Torre de Rambla ya están en marcha. Esta semana han comenzado las obras de rehabilitación de la estructura arquitectónica, un Bien de Interés Cultural (BIC) que se encuentra en el término municipal de Maó, concretamente entre las zonas de Sa Torreta y Cala Tamarells. De esta forma arranca    una actuación que se ha demorado en el tiempo, después de que en principio fuera incluida en 2016 entre los proyectos financiables por el Impuesto de Turismo Sostenible.

El proceso de reforma del edificio levantado en 1802 toma como base la propuesta ganadora del concurso técnico, firmada por el arquitecto Miquel Àngel Apesteguia. A la convocatoria del Consell insular se presentaron un total de cuatro propuesta para hacerse cargo de las obras. Finalmente fue adjudicada a la firma menorquina Conrado y Asociados, S.A.

El presupuesto base de licitación (sin impuestos), tal y como se recogía en las bases, era de 226.503 euros, y finalmente se adjudicó por 211.780 euros, también sin IVA. El valor estimado del contrato es de 271.903 euros, una cifra muy superior a los 170.000 iniciales que se presupuestaron en 2013. Tal y como ya se explicó en su día, dicho incremento obedeció al encarecimiento del transporte de materiales y que el deterioro del BIC se había agravado con el paso del tiempo.

Actualmente se está procediendo a la ejecución de la primera fase proyectada, la de desescombro y consolidación de la estructura. Del equipo de trabajo forma parte un arqueólogo que se encarga de supervisar todo proceso y determinar las protecciones, la zona de trabajo y las estructuras que se han de proteger durante las obras.

Parar la degradación

Cabe recordar que el objetivo principal del proyecto es parar el proceso de degradación que está sufriendo el bien histórico, un elemento que está vinculado al paisaje del noroeste de la Isla de una forma muy íntima. El fin es el de consolidar los elementos estructurales de la torre, siempre respetando su historia y proceso constructivo. Una de las tareas claves que se ha de desempeñar  es la de estudiar con detalle las causas de la degradación que ha sufrido. La previsión es que las obras se realicen en un plazo de nueve meses.

Además de como Torre de Rambla, el edificio también es conocido como Torre de Sa Torreta, Torre des Tamarells o Torre de la Bufera. Cabe recordar que ya el pasado otoño se llevó a cabo una actuación parecida en la Torre de Sanitja, una construcción de similares características que forma parte de la familia de proyectos levantados por los británicos entre finales del siglo XVIII y principios del XIX. Ambas se incluyen dentro de las denominadas «Torres Martello», de las que existen en la Isla catorce construcciones defensivas levantadas entre 1786 1805.