Cala Mesquida. Es una de las playas que se prevé que quede totalmente inundada a finales de siglo. Foto:GEMMA ANDREU | Gemma Andreu

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Las playas de arena ocupan un tercio del litoral mundial y en Balears constituyen un activo primordial para la actividad turística. Además, sirven de barrera natural para la protección costera frente al temporal marítimo. Sin embargo, su supervivencia podría estar en peligro con el aumento del nivel del mar como consecuencia del cambio climático. Un estudio indica que en el caso de Menorca en 2030 ya se habrían inundado nueve playas y un total de 34 en 2080.

El trabajo «Inundaciones de playas de arena en un clima cambiante. El caso de las Islas Baleares», publicado recientemente en la revista «Frontiers in Marine Science», ha evaluado el futuro del litoral balear hasta finales de siglo, y se ha fijado en el caso de las Islas por ser un territorio «que fundamenta gran parte de sus ingresos económicos en el turismo de sol y playa».

El norte, más perjudicado

Se trata de un informe pionero que señala que la zona más perjudicada es la del norte, un fenómeno que, según Miguel Agulles, autor del artículo y científico del Institut Oceanogràfic de Balears, se debe a que son «las playas más expuestas al oleaje», mientas que las del sur quedan más protegidas.

Las emisiones de CO2 que provoca la subida de temperatura global – que se prevé de uno y medio o dos grados para finales de siglo – incrementan también la temperatura del mar aumentando su expansión y por tanto, haciendo crecer su nivel hasta 40 centímetros. Como consecuencia, se prevé que el litoral del Mediterráneo retroceda.

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Cala Pregonda, que actualmente tiene 45 metros de amplitud quedaría totalmente devorada por el mar | GEMMA ANDREU

El artículo, firmado también por Gabriel Jordà y Piero Lionello, presenta dos escenarios dependiendo del avance de la emisión de gases de efecto invernadero. Por un lado, el moderado, el que se daría si se siguieran los «objetivos aspiracionales de las diferentes cumbres del clima». Por el otro, el catastrofista, en el que las emisiones de gases de efecto invernadero continuarían aumentando como ahora.

Expone también dos situaciones teniendo en cuenta la meteorología: por un lado, si el mar estuviera siempre en calma y con poco oleaje; y por otro, con condiciones extremas de temporal marítimo.

El panorama más pesimista de calentamiento global y en un escenario de meteorología marítima adversa pronostica la pérdida de 33 playas en Menorca, 25 en Mallorca, siete en Eivissa y seis en Formentera, de un total de 869 playas que hay registradas en Balears por parte del Ministerio para la Transición Ecológica.

En lo que a Menorca se refiere, en el peor de los panoramas querían totalmente cubiertas Es Murtar, Sant Esteve, Cala en Forcat, Cala Calderer, Pregonda, Capifort, Cala Mesquida, Platja Gran, Cala Pudent, S’Arenal d’en Mongofre, Cala Viola de Ponent, Cala Mitjana, Degollador y Son Saura, por ejemplo. En Mallorca serían algunas como Cala Egos, Peguera, Cala de Santa Ponça, Palmanova, Ciudad Jardín, Cala Blava, S’Amardor, Alcanada, Illetes o Cala Comtessa. Por su parte, en Eivissa, Cala Salada o Cala Espart o Es Caló des Moro. Y en Formentera, Es Arenals o Es Caló de S’Olí.

Si se lograra frenar la tendencia actual sobre el efecto invernadero, a finales de siglo serían 37 las playas de todo el Archipiélago que estarían inundadas permanente y 254 durante los episodios de fuerte oleaje.

Si se observa el retroceso en metros, en una tesitura en la que la tendencia de calentamiento global sigue la misma velocidad que actualmente y en condiciones de oleaje extremo, el litoral retrocedería de 10 a 15 metros, y 12 con el mar en calma. Por tanto, los investigadores apuntan a una regresión del litoral de 15-20 centímetros al año.

La investigación también refleja la pérdida de costa en porcentajes. En la peor de las previsiones para la gestión del cambio climático el litoral de las Islas se erosionaría hasta 66 por ciento en condiciones meteorológicas tranquilas para finales de siglo y un 86 por ciento con temporal marítimo.

A pesar de que el cambio climático castigará en mayor parte la zona norte, los científicos han querido reflejar también como afectaría a otras playas del sur. Por ejemplo, Son Bou perdería un 53 por ciento del área de playa para finales de siglo y en Cala Galdana, su arenal quedaría inundado en un 34 por ciento.

Con el fin de calcular el área que el mar se va a comer en cada playa, los científicos han desarrollado una metodología propia, teniendo en cuenta    factores como la subida del nivel del mar de media anual, el oleaje y la marea meteorológica. Pero también la forma y pendiente de los arenales, la granulosidad de la arena y la extensión de la vegetación.

Las conclusiones del artículo son extrapolables a cualquier otra región bañada por el Mediterráneo, ya que sus playas presentan una morfología muy similar. Como define Agulles, «son de arena fina, tendidas y planas, por lo que son más vulnerables a la subida del nivel del agua». Un ejemplo sería el de Córcega, cuyo oleaje es similar al de Menorca.