Clientas a las puertas de una oficina de la red de agencias de Viatges Magon. | Gemma Andreu

1

La campaña de los bonos turísticos impulsada por la Agencia de Estrategia Turística de las Illes Balears (Aetib) generó alrededor de 700 reservas entre las dos entidades adheridas en Menorca, Viatges Magon y Millennium Menorca Travel, y fue un balón de oxígeno para las agencias en un momento muy difícil, cuando por motivo de la pandemia la gente apenas comenzaba a viajar. «Creo que ganamos todos, agencias, hoteles, clientes, los comercios del destino.., en una situación complicadísima, con muchos trabajadores en ERTE para poder atravesar el desierto», declara Rafael Fuster, director de Millennium Menorca Travel.

De la misma opinión es Olivia Díaz, directora de Operaciones de Viatges Magon, quien afirma que «fue muy positivo, llegó en el momento del inicio de la reactivación de los viajes y el bono fue un motivo más para lanzarse y salir».

En realidad, esas 700 reservas movieron a muchos más viajeros, porque en cada reserva a través de un bono había más de una persona, podían ser parejas, familias o grupos de amigos, así que el flujo de viajeros entre islas fue mayor y «de doble vía», apunta Fuster, porque «tuvimos tanto clientes menorquines como de las otras islas que nos contactaban por tener conocimiento de la zona que querían visitar».

La conclusión es que la iniciativa, que finalizó el pasado 15 de noviembre, es beneficiosa y los portavoces de ambas entidades apostarían por repetirla. «Es muy interesante para la temporada media y baja, había personas que acababan de trabajar en temporada y entonces viajaban, ese movimiento ha ayudado a los hoteles a seguir abiertos», explica el director de Millennium.

Al mismo tiempo, el bono ha hecho que muchos clientes acostumbrados a reservar a través de internet regresen a las agencias y al trato personal. «Nos ha aportado clientes nuevos que luego han comprado otros viajes», afirma Fuster. Sobre el perfil del cliente, asegura Olivia Díaz que «hemos tenido sobre todo gente joven, entre 20 y 50 años, los mayores creo que se han quedado más fuera porque la operativa no la entendían».

Este es el punto que los dos agentes señalan como débil de esta campaña, o al menos muy farragoso y que les ha generado una gran cantidad de trabajo extra: la subida de toda la documentación a la plataforma de la Aetib para tramitar las subvenciones. Tanto es así que, si se repitiera la iniciativa, Díaz cree que ese trabajo administrativo no debería recaer en las agencias sino en el beneficiario de la ayuda, a no ser que las agencias sean remuneradas por hacerlo. «Fue un poco lioso, había gente que venía un día antes de que le caducara el bono, recibíamos muchas llamadas de personas que no lo entendían o teníamos que escanear documentos», señala. También el director de Millennium lamenta la «burocracia» pero cree que «vale la pena».