Entrada a la finca de Torre Saura, donde sus extraordinarias casas también aspiran a convertirse en un hotel rural. | MANOLO BARRO

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Un total de 19 proyectos de reconversión de edificaciones en suelo rústico para el albergar a turistas se han librado de la moratoria en la creación de nuevas plazas turísticas. Cuando entró en vigor a principios del mes de febrero el decreto ley 3/2022 de medidas urgentes para la sostenibilidad y la circularidad del turismo de las Illes Balears, donde se incluye el veto al crecimiento turístico en los próximos cuatro años, había once agroturismos y ocho hoteles rurales que ya habían iniciado la tramitación ante el departamento de Ordenación Territorial del Consell, en su mayoría para proyectos de    apertura de nuevos establecimientos, pero también para ampliar existentes, por lo que se libran de la moratoria y a medida que se resuelva la tramitación podrán incorporarse a la oferta existente.

Hay que tener en cuenta que en estos momentos el registro oficial del departamento de Ordenación Turística del Consell contabiliza la existencia de 36 establecimientos de agroturismo con una oferta global de 750 plazas y de siete hoteles rurales con una capacidad conjunta para 248 plazas, tras la incorporación en el último año de cuatro nuevos establecimientos, tres de la tipología de agroturismo y uno en la de hotel rural. Ese es el punto de partida para conocer el gran impacto que los nuevos establecimientos en tramitación pueden tener sobre el global de la oferta.

De salir adelante todos los proyectos en trámite la oferta de establecimientos en rústico pasará de 43 a 62, un aumento del 44 por ciento. En materia de plazas el incremento porcentual puede ser incluso mayor si se tienen en cuenta que algunos de los proyectos en marcha apuran al máximo o incluso luchan por poder exceder –en función de cuando empezaron a tramitarse– los límites establecidos por las nuevas normativas, 24 plazas en agroturismos y 50 en hoteles rurales. Una mirada al histórico de este tipo de oferta en el campo menorquín muestra el enorme ‘boom’ que ha vivido en los últimos años. Valga como muestra el registro del año 2013, cuando se contabilizaban tan solo 23 establecimientos (17 agroturismos y seis hoteles rurales) con capacidad para apenas 440 plazas.

Desde Ordenación Territorial explican que de los 19 expedientes en tramitación, cinco están pendientes de resolución por parte de la Comisión Balear de Medio Ambiente, el resto están pendientes de informar o de que los promotores aporten documentación y sobre dos hoteles rurales en tramitación pesa una advertencia de archivo. Entre los agroturismos y hoteles rurales en trámite están algunos proyectos bien conocidos como el hotel rural de Torre del Ram, propiedad del empresario de la sanidad privada Víctor Madera, y los que se promueven en Son Pere, Son Marquet y Sa Marjaleta (Ciutadella), pero también los hay que todavía no han salido en detalle a la luz pública, como la transformación de las casas de Torre Saura    en un hotel rural.

A última hora

En las pocas horas que pasaron desde que el Govern anunció el 11 de febrero la moratoria de plazas hasta que se hizo oficial con su publicación en el BOIB a las 14 horas, dos hoteles rurales corrieron y llegaron a tiempo para iniciar la tramitación del proyecto. Además el Consell también recibió en esas horas declaraciones responsables de inicio de actividad para un total de 34 viviendas para su incorporación al negocio turístico. El crecimiento turístico en rústico y en viviendas ha sido una de las grandes motivaciones para decretar una moratoria.