La unidad móvil dispone de tecnología avanzada para estabilizar a los pacientes infantiles. En la imagen, el equipamiento del servicio.

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La Unidad de Transporte Pediátrico Balear trasladó el año pasado a catorce bebés y niños desde el Mateu Orfila al hospital de referencia en Mallorca, Son Espases, y en algunos casos, también a centros hospitalarios de la Península, con Barcelona, Madrid y Valencia como destinos más habituales. Esos 14 traslados suponen el 17 por ciento de los 82 transportes aéreos urgentes realizados en 2022 entre las Islas. Ocho de esos pequeños pacientes se derivaron a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) pediátrica del Hospital de Son Espases, uno fue a la UCI neonatal, tres a Urgencias y los dos restantes a hospitales de otras comunidades.

En cuanto a los traslados terrestres de esta UVI móvil fueron un total de 221 el año pasado. En 2021 los traslados aéreos a Son Espases fueron 18 (siete a la UCI neonatal, cinco a UCI pediátrica y seis a Urgencias) y en lo que va de este año 2023 un total de ocho niños en estado crítico han tenido que ser trasladados desde Menorca en avión o helicóptero para ser atendidos.

Sin UCI pediátrica en la Isla

El caso del traslado de la menor atropellada en Maó el pasado 24 de julio reabrió el debate ciudadano sobre la inexistencia de UCI pediátrica en Menorca, pero lo cierto es que ese recurso no está disponible en hospitales pequeños o comarcales en otras comunidades autónomas, tampoco en Balears, que los tiene en su centro de referencia de Son Espases.

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El Archipiélago fue de los primeros territorios nacionales en contar «con una unidad de transporte pediátrico puntera, que no tiene nada que envidiar a cualquier otra europea o americana», explicó ayer el doctor Kay Boris Brandstrup, pediatra especializado en cuidados intensivos que coordina dicha unidad prácticamente desde su creación, hace ya 19 años (opera desde 2004).

«Nosotros acercamos una cama de UCI hospitalaria a los centros donde no la hay, en cualquier sitio de Europa se hace así», afirma el coordinador de la unidad, ya que no se da un número de pacientes suficiente que justifique los recursos técnicos y humanos en una isla como Menorca, tampoco tiene la UCI pediátrica Can Misses, en Eivissa.

El equipo de la Unidad de Transporte Pediátrico sigue un protocolo por el cual se coordina con el hospital de origen del paciente infantil y con el 061. Los especialistas tienen un tiempo de respuesta de 30 minutos para acudir a su punto de encuentro. A partir de ahí, acuden al recurso más próximo, en los transportes aéreos, el avión o helicóptero medicalizado. «Hasta hace poco utilizábamos el avión ambulancia con base en Mallorca pero ahora recurrimos más al helicóptero para los trayectos entre islas y el avión para los de la Península, que son más largos», señala Boris Brandstrup.

La casuística que motiva estos traslados es diversa, no son tantos pacientes como para establecer porcentajes, pero los más frecuentes en bebés se deben a nacimientos prematuros, a infecciones como la bronquiolitis, y también hay niños que se trasladan por problemas cardiacos, pacientes oncológicos y desde luego heridos por accidentes. En ocasiones, apunta el coordinador, se logra revertir la gravedad del paciente y en lugar de ingresar en UCI en Son Espases lo hace en Urgencias.

El apunte

Gabriel Moreno: «Nuestro trabajo es estabilizarlos»

El jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Mateu Orfila, el doctor Gabriel Moreno, afirma que una UCI pediátrica en el centro menorquín «estaría desocupada el 95 por ciento de los días del año» porque no hay un volumen de casos que justifique su puesta en marcha; además implicaría triplicar la dotación de pediatras que tiene el hospital sin un nivel de trabajo suficiente. En este sentido, corrobora el argumento del coordinador de la Unidad de Transporte Pediátrico, Boris Brandstrup. Esa inactividad haría el destino poco o nada atractivo para médicos y enfermeras de ese nivel de especialización, «no te permite estar bien capacitado» para el servicio, que debe tener un rodaje.

El jefe de pediatría recuerda además que en el ‘Mateu Orfila’ hay una Unidad de Cuidados Medios Neonatales acreditada, para estabilizar a los recién nacidos hasta que la UVI móvil viene para realizar el traslado; a los niños más mayores desde planta se les traslada a la UCI de adultos y se les atiende entre pediatras e intensivistas. Al mismo tiempo se contacta con la UCI de Son Espases, para intercambiar información sobre el paciente, y si se considera necesario, el 061 es activado para que opere la Unidad de Transporte Pediátrico.

Es un trabajo de coordinación que funciona bien, señala, «aquí nuestro trabajo es estabilizarlos», explica el médico. Los pequeños pacientes además necesitan en ocasiones ser intervenidos por especialistas que no están en el hospital menorquín. «Un porcentaje muy alto de estos niños necesita otras especialidades, como neurocirujanos, cirugía infantil o cirugía cardiaca, que tampoco existen en Menorca», por lo que contar con la UCI pediátrica sin tener a estos especialistas tampoco tendría sentido. «Son dotaciones de hospitales de referencia, no las tienen los hospitales comarcales, ni aquí ni en otras comunidades pequeñas».