Xisco Cardona durante la entrevista del viernes en la redacción de Ultima Hora. | Jaume Morey

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Muy a su pesar, Xisco Cardona (Maó, 1964) ha sido el protagonista político de la semana. Su enfrentamiento con el núcleo duro de Vox ha acabado con su salida del partido, después de que la dirección nacional también le diera la espalda. Ahora, como diputado no adscrito, alerta de que su expartido puede implosionar y lanza un mensaje envenenado: «Yo no estoy en política por dinero».

Usted que ha sido cura no ha tenido piedad cristiana con sus compañeros de partido.
Evidentemente es una manera de verlo, pero lo que yo he sido es leal a las instrucciones recibidas por mi partido. Mi partido, Vox, nos dio una intención de voto muy clara que además corresponde al acuerdo que tenemos firmado con el PP. Luego, por tanto, ya que hablamos de cristianismo, yo me he ceñido a cumplir lo comprometido. A tener palabra. Si hay otros que han preferido hacer otra cosa, allá ellos con su conciencia. Estoy obligado a defender la verdad.

¿Cuándo empezó a torcerse todo en Vox?
Bueno, se tuerce desde el mismo momento en el que optan por votar de manera distinta a las instrucciones recibidas por Vox nacional. Yo también voté. Hice una consulta muy rápida a Madrid, vía telefónica y expliqué la situación de división que había en el grupo y como los que estábamos dispuestos a aprobar el techo de gasto éramos minoritario hicimos la instrucción de votar en el sentido mayoritario, aunque no fuera el acordado por el partido, para no significar una ruptura al exterior. No sirvió de nada porque en 24 horas se evidenció la ruptura.

¿Se arrepiente?
No, porque actué en conciencia obedeciendo las instrucciones de mi partido que además iban en el sentido del acuerdo que tenemos con el PP. Estoy de acuerdo con la libre elección de lengua, que nadie lo dude. Ahora bien, lo que no podemos hacer es después de tener un acuerdo, cambiar los términos del acuerdo. En Derecho hay una máxima: pacta sunt servanda, que significa los acuerdos se cumplen.

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Cardona con Javier Jiménez, subdirector de Ultima Hora.

Dicen que se trata de una lucha por controlar las finanzas.
Yo eso no lo sé, pero si fuera así sería muy grave. Lo que sí sé es que poner el acuerdo de gobernabilidad en riesgo por querer tener demasiada prisa para implementar la libre elección de lengua obedece a no sé qué intereses, pero desde luego esos intereses no están de acuerdo con el acuerdo de investidura.

También sostienen que quieren resucitar Actúa, el embrión de Vox, para poder colocarse si todo va mal.
Podría ser, no lo sé. Lo que yo le puedo decir es que estoy en la política de forma temporal, transitoria. He trabajado en muchas cosas. Tengo una formación muy amplia. Puedo trabajar de abogado, de profesor o de director de empresa turística. Entré en política porque pensaba que podía aportar algo, mejorar la sociedad. Quiero decir algo.

Adelante.
Yo no estoy en política por dinero. He renunciado a las dietas y a los bonos de viaje como diputado por Menorca porque estoy empadronado en Palma y es verdad que algunas personas me han sugerido que me empadronara en Menorca para poder cobrarlo y me he negado en redondo. No voy a hacer triquiñuelas.

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El diputado adscrito, frente al Palau de la Premsa.
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Algunos apuntan a Jorge Campos como el cerebro en la sombra de lo que ha pasado.
No lo sé, pero no es muy común que una persona que no tiene ninguna responsabilidad orgánica en el partido haga unas declaraciones como las que hizo. No es del comité ejecutivo del partido en estos momentos ni tiene ninguna responsabilidad orgánica en el partido. No sé a qué vienen esas declaraciones.

¿Se esperaba que Idoia Ribas lo fulminara como portavoz?
No, no lo esperaba. Porque lo único que había hecho era cumplir las directrices de Vox nacional, en el sentido de respetar el acuerdo de gobernabilidad que teníamos. Entiendo que mi lealtad no es correspondida con lealtad por parte del partido. Y es cuando me doy cuenta que estoy de más en el partido y decido irme.

¿Se siente traicionado por parte de sus compañeros de Palma y también por Madrid?
Efectivamente.

¿Se habla con Idoia Ribas?
Ahora mismo no. Y tampoco tengo ningún interés. No tengo nada que hablar con ella.

¿Cómo es su relación con el general Fulgencio Coll?
Es buena. Es un hombre de honor, un caballero. Tiene palabra y le admiro.

¿Vox acabará como Ciudadanos?
Podría acabar peor. Se vislumbra un camino de autodestrucción. La lealtad se castiga y la deslealtad se premia.

¿La postura de los diputados de Vox es un chantaje al PP?
Aparentemente parece que sí. Tampoco quiero decir que sea al 100%, pero si me lo hicieran a mí entendería que, como mínimo, están intentando coaccionarme. Eso como mínimo.