La sanidad pública ofrece alternativas de tratamiento para revertir la situación.

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Menorca registra una media de un suicidio cada 46 días desde 2013, según los datos que recoge el Instituto Balear de Estadística. En estos 11 ejercicios se han quitado la vida, por tanto, un total de 87 personas, incluidas las 4 que figuraban hasta principios del presente mes de diciembre, a falta de que este dato sea confirmado por el propio Ibestat.

La cifra contabilizada este año es la menor, con diferencia, en todo este periodo, junto a la de 2019, cuando también fueron 4 los fallecidos por autólisis. La media está situada en 8 al año. Entre esta cifra, sin sumar los cuatro registrados en 2023, de las 87 personas que se quitaron la vida, casi el 60 por ciento fueron hombres, un total de 53, por 30 mujeres. En 2020 no hubo mujeres entre los 6 fallecimientos por estas muertes violentas.

La tentativa de suicidios, sin embargo, suele ser más frecuente entre las mujeres aunque el suicidio consumado es más elevado en los hombres, como señalan las cifras.

El número de fallecimientos por autólisis se ha estabilizado en los últimos 9 años, considerando que en 2014 y 2013 llegaron a ser 27 las personas que se suicidaron en la Isla (14 y 13, respectivamente).

Observatorio del suicidio

Desde el año 2017 funciona en Balears el Observatorio del Suicidio, que representa un sistema de vigilancia y registro dependiente de la Conselleria de Salud.

El Hospital Mateu Orfila, por su parte, atiende una media de 20 pacientes al año que han experimentado alguna tentativa grave de suicidio y acaban requiriendo ingreso hospitalario. Por este motivo el Área de Salud de Menorca puso en marcha hace un par de años un programa de atención y prevención de conductas suicidas.

Los pacientes reciben un complemento a los seguimientos psicológico, psiquiátrico y de enfermería que se hace desde los dispositivos de la red de salud mental del Área de Menorca a las personas que han intentado quitarse la vida o que presenten riesgo de cometer un acto suicida.

El objetivo es asegurar una atención sanitaria integral para conseguir una detección precoz y una intervención temprana en situaciones complejas, especialmente en la infancia, adolescencia, personas mayores, enfermos crónicos graves, mujeres maltratadas y personas con trastornos mentales.