Imagen tomada ayer del parking de Sa Teulera, lleno de coches estacionados. | Katerina Pu

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Las reuniones mantenidas entre los propietarios del parking de Sa Teulera y el Ayuntamiento de Alaior parece que van a dar sus frutos. La propiedad no llegó a cerrar la bolsa de aparcamiento, pese a sus amenazas de que no se podría acceder a él desde el pasado 1 de enero. Hubo unas horas de incertidumbre, con presencia de agentes de la Policía Local que informaban del inminente cierre, pero no se llegó a consumar. Y es que existe una oferta sobre la mesa, aunque están aún a la espera de que se haga efectiva. «Esperaremos esta semana». Avanzan que si no se cumple lo prometido «colgaremos de nuevo el cartel y cerramos seguro».

Los 21 propietarios de esta finca confían, por un lado, en que en los próximos días el Ayuntamiento abone la cuantía del alquiler impagada de los últimos dos años. De hecho, el equipo de gobierno tiene, según indican, hasta el día 15 para liquidar esta deuda, de ahí que aguarden el ingreso de forma inminente.

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Por otro lado, la propiedad da al Consistorio una semana para formalizar el nuevo convenio. Según avanza uno de los propietarios, se prevé firmar ahora un contrato provisional para dar legalidad a la situación y normalizar el pago de las mensualidades. Aunque se tratará de un convenio temporal, ya que hay que recordar que el Ayuntamiento tiene intención de ampliar el parking hasta las 120 plazas. Será entonces cuando se rubrique el convenio definitivo que contemple esta ampliación. Esperan que esta firma provisional se haga efectiva el viernes o el próximo lunes.

La propiedad de la finca alerta, asimismo, que el Ayuntamiento está, actualmente, de okupa en estos terrenos.

El apunte

«Si el Ayuntamiento no cumple en los próximos días, el parking se cerrará seguro»

Esta situación límite se ha producido debido a un cambio de normativa balear en 2020 por el que parte de la finca donde se ubica el aparcamiento pasó a ser rústica. Esta realidad llevó a los servicios jurídicos a buscar un encaje legal, pero ha tardado en elaborarse y la propiedad llegó al límite. «Hemos ido a las buenas, pero nos hartamos de que nos dijeran que sí y al final no se cumplieran sus promesas, por eso, ahora volvemos a tomarles la palabra, pero si no cumplen, vamos a consumar nuestra amenaza de cierre».