La negociación que fracasó. La imagen corresponde a los días de junio de 2023 en que representantes del PSOE y del PSM no consiguieron firmar un acuerdo, que habían alcanzado después de una complicada negociación. | Josep Bagur Gomila

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PSOE y PSM ultiman la negociación de una moción de censura en Ciutadella para desbancar al PP del gobierno municipal y convertir a Carol Cerdà o Maria Jesús Bagur en nueva alcaldesa.

Solo siete meses y medio después de su inesperada investidura, la popular Juana Mari Pons parece tener los días contados como alcaldesa. La izquierda ha retomado la frustrada negociación de junio para imponer su mayoría en la corporación y sentar las bases de un acuerdo de gobierno que le permita recuperar la gestión en el municipio, que ya ha asumido en dos mandatos sucesivos, entre 2015 y 2023.

El acuerdo entre los concejales de ambos grupos municipales se habría alcanzado hace hoy una semana, durante una comida a la que asistieron sus portavoces Carol Cerdà y Maria Jesús Bagur y concejales de cada grupo. Y, aunque la negociación se encuentra avanzada, aún no se ha cerrado, al menos al nivel de poder someter el acuerdo al parecer de los órganos de dirección de los dos partidos.

«Nada que comentar»

La desconfianza y, especialmente, el lógico temor a que la negociación vuelva a truncarse de nuevo mantiene en silencio a ambos grupos municipales. Las portavoces se limitan a decir, lacónicamente, que «aún no hay nada que comentar», y piden a sus concejales que no le cojan el teléfono al periodista.

Pero, según ha podido saber este diario de fuentes contrastadas, el movimiento de piezas en el tablero del Ayuntamiento de Ciutadella ya se ha iniciado, y el jaque mate al PP puede estar próximo.

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La sucesión de acuerdos que el bloque de izquierdas formado por PSOE, PSM y Ciutadella Endavant ha tenido que echar para atrás o enderezar desde la oposición desde julio y, especialmente, su decisiva abstención para hacer posible la aprobación del presupuesto ha ido convenciendo a los grupos de la necesidad de tomar nuevamente las riendas de la institución.

Ser el gobierno en la sombra, pero limitarse a rectificar aquello que el PP en minoría no hace según corresponde, carece de sentido cuando se dispone de una mayoría de 11 concejales sobre 21 en la corporación y solo los recelos de última hora han frustrado el acuerdo para mandar Dalt la Sala cuatro años más.    Y, además, teniendo en cuenta que la retribución que se percibe estando en la oposición es ínfima respecto de la que se cobra ostentando responsabilidades de gobierno.

El acercamiento entre los grupos ha quedado patente a la hora de tumbar la subida de tasas y la aprobación del primer borrador de presupuesto del PP pero, también, en las mociones conjuntas que estos últimos meses han presentado al pleno a favor de mejorar la atención a la primera infancia (Tallafocs) y la transparencia económica del municipio o mantener la supresión del Himno Nacional en la Processó dels Tres Tocs.

Los continuos contactos entre PSOE y PSM han ayudado a vencer la desconfianza que se había labrado en los últimos meses del mandato anterior y, especialmente, tras la ruptura de las negociaciones para la investidura, que acabó favoreciendo, sin esperarlo, a la lista más votada que encabezaba la popular Juana Mari Pons.

Pero la buena sintonía entre PSOE y PSM para impulsar la moción de censura precisa también recabar la conformidad imprescindible de la concejal de Ciutadella Endavant, Carla Gener, para que prospere. A diferencia de los anteriores grupos, Gener dice no haber sido tanteada todavía al respecto y asegura que su única participación ha sido para respaldar algunas de las mociones presentadas conjuntamente por la izquierda.

El apunte

La cautela por el pacto frustrado de junio retrasa el anuncio

El nuevo flirteo entre PSOE y PSM llega casi ocho meses después de la ruptura del acuerdo de investidura que desembocó en un divorcio absoluto en los primeros estertores del verano, en el que afloraron las desaveniencias del mandato anterior.

Tras semanas de tira y afloja, ambos partidos habían llegado a un pacto para compartir la alcaldía (dos años Carol Cerdà y los otros dos, Maria Jesús Bagur), dejar la primera tenencia de alcaldía al PSOE y repartirse nueve dedicaciones exclusivas. Pero el acuerdo se desvaneció pasada la medianoche, cuando el documento estaba presto para ser rubricado. La propuesta socialista de nombrar dos cargos de confianza de perfil técnico para Urbanismo despertó los recelos del PSM, surgieron discrepancias sobre los sueldos y Ciutadella Endavant no confirmó que se integrara en el gobierno.

A la mañana siguiente, la todavía alcaldesa Joana Gomila llamó a Juana Mari Pons para informarle que no se había alcanzado ningún acuerdo y que, al mediodía, iba a ser investida por tratarse de la candidata más votada.

Constituida la nueva corporación, se multiplicaron los reproches, pero el tiempo parece haber serenado del todo las aguas.