Las concejalas Sandra Moll y Núria Pons, el lunes en la Sala de Juntas del Ayuntamiento | Josep Bagur Gomila

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Ni a la primera, en junio de 2023, ni a la segunda, en este inicio de año. PSOE, PSM y Ciutadella Endavant deberán esperar a la tercera tentativa para recuperar el gobierno municipal. La moción de censura, que las portavoces de los grupos políticos de la oposición confiesan que planea «desde el inicio de la legislatura», llegará, «pero no a corto plazo».

La opción que destacados cargos orgánicos de los partidos de izquierda creían «inminente» ahora se pospone porque se han filtrado excesivamente pronto sus intenciones y porque las líderes de los grupos municipales, a quienes se confiere «autonomía» en la negociación, creen que cabe ser «prudentes» para no repetir el fiasco de junio, cuando el desacuerdo sobre el reparto de cargos y la estructura del futuro gobierno cedió en bandeja la vara de mando a la candidata del PP.

«Desde el primer momento hemos asumido que es mejor juntar fuerzas que trabajar por separado, pero no queremos que vuelva a pasarnos lo de hace ocho meses», argumenta la secretaria general del PSOE, Sandra Moll. «Por eso, preferimos ser prudentes, aunque si podemos consolidar este trabajo en común como gobierno, mucho mejor que desde la oposición».

La dirigente socialista pide «tratar con toda la naturalidad posible» la opción de una moción de censura, «porque contamos con mayoría para hacerlo», pero descarta promoverla «a corto plazo. Está en el aire, pero debemos plantearlo bien».

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Al menos, el reencuentro estos meses entre los antiguos socios en el gobierno municipal «ha sido fácil». Tanto que ya no se tienen en cuenta los reproches en campaña, como cuando la número 1 del PSOE, Carol Cerdà, dijo que «el enemigo es el PSM». Ahora, ocho meses después, Sandra Moll dice que «el enemigo siempre es el PP. El PSM es solo un rival, con el que estamos destinados a caminar juntos».

Así lo están haciendo ya, insiste Moll, convencida de que «todo lo que hace el PP en el gobierno es porque nosotros movemos las fichas». Desde el rechazo a la subida de tasas al presupuesto. Las grandes decisiones han estado condicionadas por la mayoría que han «hecho valer» en la corporación. ¿Pero hasta cuándo desde la oposición? Ni PSOE ni PSM se atreven a decir quién confeccionará el próximo presupuesto.

La líder del PSM en el Ayuntamiento, Maria Jesús Bagur, también defiende la «legitimidad democrática de presentar una moción de censura contra un gobierno en minoría, pero ahora mismo está en el aire». Los nacionalistas seguirán preparando el terreno «con mociones conjuntas en los plenos» y sin estar supeditados a la reacción de la calle que, dice Bagur, «no ha influido» en la decisión de aparcar de momento la moción de censura. «Todo sigue igual».

Cuando cambie la situación, aclaran desde la izquierda, no será porque les muevan las sillas y los sueldos, como ha pregonado la alcaldesa. «Todos tenemos nuestro trabajo. En cambio, la única que no tenía ninguna actividad laboral conocida era ella. Es la menos indicada», reprocha Sandra Moll. Y asiente el secretario de organización del PSM, Pepe Mascaró. «¿O es que ellos no cobran por gestionar el Ayuntamiento? ¿No será que tienen miedo a perder la silla y el sueldo