El acusado ha sido condenado esta semana. | MJU

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Un pescador furtivo de Maó aceptó el martes la condena conformada entre su abogado y el fiscal como autor de un delito de atentado contra especies de fauna amenazadas, en relación a la pesca marítima, marisqueo y acuicultura, que cometió en la zona de Cavalleria en junio de 2018.

El acusado deberá pagar una multa de 960 euros, repartida en 8 meses, y queda inhabilitado para realizar cualquier actividad relacionada con el delito que cometió durante los dos próximos años. El fiscal le pedía un año y medio de prisión.

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El hombre, de 36 años, fue sorprendido por agentes del Seprona de la Guardia Civil cuando abandonaba la zona en su vehículo portando 18 kilos en capturas de especies protegidas, en la Reserva Marina del Norte, que habrían alcanzado un valor de 1.500 euros en el mercado negro.

El pescador había capturado seis cigarras de mar, con un peso de 5,68 kilos, tres meros que pesaban 9,65 kilos, y una serviola de 2,30 kilos. La captura de las cigarras, como especie protegida, está prohibida y además en aquella fecha era época de veda de pesca submarina, marisqueo y acuicultura en Balears.

El acusado, que ya había sido imputado por delitos similares en otras ocasiones, carecía de licencia de pesca cuando fue interceptado por la Guadia Civil.