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Cuidado con las compañías de móviles
Es difícil cuando se tiene el primer móvil decidir si escoges Movistar, Orange, Vodafone, etc.., es importante cuál tiene mejor cobertura, creo que puede influir población y domicilio.

Yo empecé teniendo uno de tarjeta en Movistar y al cabo de un tiempo pase a contrato, como casi todo el mundo sabe, vas acumulando puntos.

En noviembre de dos mil siete quise cambiar el móvil, no me dejaron canjearlo, decían que debía cerca de veintidós euros del año 2001 o 2002 (no recuerdo muy bien); me cansé de llamar al 1004, cada vez con un operario distinto exponiéndole mi caso, diciéndoles que era un error suyo; al hartarme de perder el tiempo, decidí el 21-11-2007 cambiarme a Orange.

A pesar de estar muy contenta quise cambiarme a Movistar, por tener mas cobertura (me fastidiaba volver con ellos). Me informé como tenía que hacerlo en la sucursal de Avda. Menorca (siempre he ido allí), me dijeron que ellos se encargaban de todo, que tardarían unos días más de lo normal.

En agosto de dos mil diez voy a solicitar el cambio de compañía, elijo móvil y la documentación queda cumplimentada; al día siguiente me telefonean para que pase por la tienda, ¡menuda sorpresa me esperaba!, me comunican que no le admiten mi contrato, que llame al 1004 (todo este periodo de tiempo estaba sin móvil, se me había estropeado).

Con la mosca detrás de la oreja (me temía que fueran los veintidós euros), efectivamente volvemos a estar con las mismas; resumiendo diré: el primero tenía que pasar una nota al departamento correspondiente, en 24 horas me llamarían, el segundo lo mismo, la tercera y última vez, una operadora me dice que son 48 horas para ponerse en contacto conmigo, (desde la primera llamada habían pasado muchas más).

Muy enfadada volví a Movistar, hablé con un joven, le comenté que si la ley no había cambiado a los cinco años preescribía, ademas nadie me justificaba el motivo de esa deuda, al mencionarle la cantidad, me contestó que "podría ser" por el importe mínimo de dos facturas, le dije que era imposible, nunca he devuelto ninguna.

Yo cuando quiero que me tomen el pelo, voy a la peluquería, aunque era una cantidad irrisoria, no me daba la gana pagarla, ni quedar permanentemente como morosa.

Sólo me quedaba ir a la "Oficina del Consumidor", le expliqué todo lo que he relatado, también le comenté que nunca había recibido ninguna llamada ni escrito notificándome la deuda; la persona que me atendió se extrañó mucho de lo sucedido, quedó en llamarme, diciéndome que no me preocupara. El veinticinco de los corrientes me llamaron comunicándome que estaba arreglado y que efectivamente era un error suyo.

Lo que tengo muy claro con todo lo que me ha ocurrido es, por mucha cobertura que tengan y aunque me ofrecieran cualquier cosa, no volveré "jamás" con Movistar.
Quiero aprovechar la ocasión para mencionar que me parece una barbaridad, el acuerdo entre la banca y las compañías de móviles, si no estás de acuerdo con la factura y la devuelves, quedas como moroso, teniendo problemas para solicitar un préstamo y quizás algo más.

No podemos olvidar los beneficios anuales que ambas obtienen, pero como siempre ocurre, quien sale perdiendo somos nosotros, "los usuarios".

Inma García Sintes
Maó

Georgetown, mi opinión
Apreciada Sra. Victoria Florit Escrivá, he leído con atención su escrito publicado en este diario el día 28 de enero y creo oportuno aclararle lo siguiente:- Así como está previsto por una reciente ordenanza del Ayuntamiento de Es Castell, para poder cubrir la terraza del Bar Ca n'Elena, tuve que entregar en el Ayuntamiento, una instancia acompañada por un croquis, una descripción de la cubierta y un plan parcial de situación.Siendo que la ordenanza dejaba alguna duda interpretativa, estuve personalmente aclarando los detalles constructivos con los funcionarios antepuestos del Ayuntamiento, para no correr el riesgo de cometer irregularidades.

- Dos meses después recibí una regular autorización para la construcción de la cubierta.

- Dicha cubierta fue realizada cumpliendo fielmente las normas dictadas en la ordenanza municipal (que no son pocas): la estructura tiene que ser de madera, el techo tiene que ser de lona color beige, las paredes tienen que ser de tela transparente, la altura del umbral no superior a 230 cm, etc. etc.

Además, en el respecto de la nueva ley antitabaco, la terraza está totalmente cubierta pero solo parcialmente cerrada lateralmente.

La totalidad de nuestros clientes, la mayoría vecinos de Es Castell, me han felicitado por la terraza, que han considerado bien hecha, bajo el concepto estético y funcional.

La finalidad de la terraza cubierta es: por una parte ofrecer a mis clientes fumadores (que son muchos) un lugar acogedor donde fumar tranquilamente un cigarrillo, acompañándolo con un buen café, y por otra parte ganarme la vida trabajando honradamente.

Ahora llega Usted, con sus pretensiones de estética urbanística, y para justificar su respetable opinión ordeña leche desde la historia arquitectónica de Es Castell.
Tenía razón mi abuelo cuando decía: "por cada nariz hay una cabeza y por eso todo el mundo tiene derecho a opinar".

Bien, yo también expreso mi opinión: yo creo que la tan refinada sensibilidad estético-urbanística que usted exhibe, debería ser dedicada a mejores causas: por ejemplo detectando las obras ilegales que, en el transcurso de los años, se han mal ejecutado en Es Castell.

Perseguir los trabajos ejecutados dentro la legalidad e instar a los demás a que lo hagan, es por lo menos pernicioso y de mal gusto.

¡Haga Usted buen uso de su tiempo, de sus energías mentales, de su sensibilidad y cultura!

¡Déjense de esteticismos estériles! Mi Mujer Aurora se gana la vida con su terraza, concepto que a Usted le sonará un poco extraño, pero esa es la cruda realidad.

Como ya le he dicho, dedíquese a perseguir las construcciones ilegales, que hay muchas en Es Castell y mal hechas! Seguramente no le bastarían las páginas de este Diario para publicarlas todas.

Además afirmando usted que la actual Plaza Explanada le resulta estéticamente apreciable, me hace seriamente dudar de su capacidad de entender lo que está bien o mal hecho.

Si todo el mundo se dedicara sencillamente a respetar las leyes y las ordenanzas existentes ya sería un gran paso adelante y con eso yo me conformaría.

Por lo que se refiere al "grano" que Usted ha detectado no siga rascándoselo porque solo logrará aumentar las molestias.

Concluyo diciéndole, apreciada Sra. Victoria, que hay que tener una manera de pensar un poco retorcida para intentar transformar la cubierta de una terraza de cafetería en un asunto de calado político.

Evidentemente para Usted la política es solo un juego; Bien, ¡se equivoca una vez más!

Post scriptum. Yo también, como usted, tengo que hacer una confesión: pienso que la plaza Explanada, contrariamente a lo que usted opina, era mucho mejor antes y le puedo asegurar que mi opinión está compartida por muchos vecinos de nuestro municipio y de los municipios colindantes.

¿Ve usted como tenía razón mi abuelo? Y por cierto; se murió centenario. ¡Suerte!
Reciba un cordial saludo.

Graziano Mazzoleni
copropietario del Bar Ca n'Elena
Es Castell

In memoriam del Padre Jaime Cots
El sábado 30 de enero de 2010 pasó a la Casa del Padre nuestro querido amigo, al que pude conocer, en su amada tierra menorquina, durante los últimos 25 años de su vida terrenal.Fue durante la Eucaristía de la tarde celebrada en Santa María el día de Santa Marta de 1985, coincidiendo con el comienzo de mi destino militar en la Estación Naval de Mahón cuando se me regaló la compañía humana de la persona del Padre Jaime Cots, presencia que me acompañaría cotidianamente durante mi permanencia en la isla concluida el día de Santa Bárbara de 1986.

¡Cómo no sorprenderme de esta personalidad que nace del amor de Cristo y por Cristo! En seguida se manifestó esta ternura prototípica de quien vive de este amor en forma de apertura: nos dejó un local dentro de la Parroquia para que unos jóvenes, que por aquel entonces realizábamos el Servicio Militar, pudiésemos cuidar nuestra fe mediante el encuentro semanal de Escuela de Comunidad que promueve la experiencia eclesial de Comunión y Liberación.

Durante este tiempo de mi vida se produjeron hechos importantes entre los que destaco la enfermedad y el fallecimiento de mi padre, la visita de mi familia para pasar vacaciones y la preparación de mi vida como vocación a este amor, del que ya se nutría y gozaba el Padre Cots.

Hasta septiembre de 2007 (coincidiendo con una visita cultural: la celebración del bicentenario del Lazareto de Mahón) no lo volví a visitar: lo encontré en su casa y comunidad sacerdotal de la calle Gracia y rezamos juntos el ángelus, me habló sobre la historia de santidad de la isla y sus testimonios más notables, le pregunté por el Lazareto y por los misioneros de esta tierra, y me despedí de él no sin antes advertir su pasión por la realidad que se ponía de manifiesto en su pasión por leer el periódico aun con la dificultad de su visión necesitada de una gran lupa.

En estos 25 años de amistad discreta, con su puntual felicitación navideña y pascual de Resurrección, he compartido su estrecha cercanía espiritual y humana transmitida en esas breves líneas que recibía cada año y en esos dulces que esperábamos todos los años por Navidad. Precisamente esta falta de su detalle en la Navidad de 2010 es lo que me puso en guardia para intuir y confirmar su paso a la Casa del Padre el año anterior.

Conocedor de su amor por la humanidad de Cristo, presente hoy en día a través de su Iglesia, el Padre Cots estaba informado y adhería de corazón, en su ser, a la experiencia eclesial de Comunión y Liberación. La vocación cristiana y sacerdotal del Presbítero Padre Jaime Cots encontraba resonancia y alegría profunda en esta experiencia que el Espíritu Santo está suscitando mediante este carisma eclesial, y que siempre ha suscitado de formas y maneras variadas en la vida de la Iglesia en el transcurso de estos 21 siglos de existencia cristiana.

¡Madre Virgen de Gracia, a ti nos dirigimos y a ti te invocamos como lo hiciera en vida nuestro amigo el Padre Cots, guíanos y mantén firme nuestra esperanza!

Salvador Santabárbara
Madrid