Con motivo del Día Internacional de la Salud Mental, numerosas iniciativas resaltan la necesidad de atender con urgencia a quienes presentan estas patologías con enormes consecuencias sociales. Pacientes estigmatizados por el conjunto de la sociedad a los que apenas se les presta atención. Porque la salud mental es la atención especializada que cuenta con menos recursos en la sanidad pública española.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció cien millones de euros para paliar unas carencias que se habían cronificado. La atención a la salud mental merece estar en igualdad de condiciones con el resto de la asistencia sanitaria. Es preciso recuperar el tiempo perdido y cumplir los anuncios. Lo más importante es que las enfermedades asociadas a la salud mental dejen de estar marcadas por la sociedad. Los transtornos mentales afectan a todas las capas sociales sin distinguir su edad o capacidad económica: cualquier persona es susceptible de sufrir una patología vinculada a la salud mental, de manera temporal o crónica. Normalizar la situación de todo lo relacionado con estas enfermedades es un modo de garantizar de que no volverán a esconderse como hasta ahora.