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La encuesta del Instituto Balears de Estudios Sociales (IBES), que publicamos hoy, confirma la percepción de los problemas que genera la masiva presencia de turistas durante la temporada alta. En Menorca la masificación de coches y personas constituye el principal problema.

Esta valoración ayuda a evaluar los costes sociales de la primera industria de la economía insular, el turismo, que genera riqueza y puestos de trabajo, pero con impactos. Cada vez más se advierte que no se puede romper el equilibrio entre la explotación turística de las Islas y la garantía de la calidad de vida, tanto para los residentes como para los visitantes. Preocupa la oferta de un destino donde acceder a sus enclaves más emblemáticos es cada vez más difícil y complicado, con una red viaria saturada o con sus infraestructuras y servicios públicos al borde del colapso. El agobio no es solo una mera sensación ciudadana y reclama medidas para reconducir la situación.

Las instituciones públicas de las Islas son las primeras que deben actuar, pero también es necesario advertir que intervenciones precipitadas puede provocar repercusiones desfavorables. Es preciso aplicar una estrategia inteligente que implique a la Administración, porque el marco competencial de Balears resulta insuficiente para actuar de manera eficiente sobre este problema.