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La Casa de la Infancia de Maó emprenderá una nueva etapa al transformarse en un centro de protección de menores, según anunció ayer la consellera de Bienestar Social, Carmen Reynés. Prestará servicio para mejorar la situación de los menores tutelados de la Isla con el objetivo de garantizar sus derechos y protegerlos. Las actuaciones aprobadas vienen a dar la razón, en gran medida, a la exdirectora del centro, Inmaculada Granell, que fue destituida por el anterior gobierno del Consell.

Con un alto nivel de ocupación, destaca el incremento de la plantilla de personal en diez personas con turnos que cubren las 24 horas del día. Al mismo tiempo se ha impulsado la separación de los usuarios por edades y perfiles, ya que no todos tienen las mismas necesidades y atención.

De los 29 menores tutelados, quince de entre 12 y 17 años residen en la Casa de la Infancia; diez de entre seis y once años en un piso complementario y cuatro en Amadiba, donde son atendidos quienes precisan atención especializada y rehabilitadora por discapacidad emocional o conductual. Un conjunto de medidas que han de mejorar y garantizar la eficacia, atención y la buena gestión de este servicio insular.