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Por doquier, se están decidiendo drásticos recortes de gastos. Bruselas también comienza a entonar el se acabó lo que se daba, según cuenta este lunes una crónica de La Voz de Galicia, que señala que la próxima bolsa de fondos comunitarios que prepara la UE (2014-2020) podría reducir de forma drástica las ayudas que recibirá Galicia en ese período. La misma crisis que ha llevado al Gobierno español a "inventarse" y poner en aplicación un plan de ahorro de 15.000 millones de euros en el gasto público, o a prohibir a los ayuntamientos elevar su deuda a base de créditos, amenaza ahora el maná que venía fluyendo desde la UE. Algunos economistas, dice esta crónica, hablan ya de que el tijeretazo supere el 50 por ciento, lo que significaría perder en Galicia más de 1.300 millones en subvenciones (casi 225.000 millones de pesetas). Bruselas ya abrió la pasada semana el primer debate sobre la nueva política regional. Si algo quedó claro es que los peores pronósticos parecen condenados a cumplirse.

Recuerda el diario gallego que entre los años 1986 y el 2006 Galicia recibió cerca de 13.000 millones de Europa como región objetivo 1, es decir, como territorio situado entre las zonas más necesitadas de ayuda para converger con la media comunitaria. Entre los años 2007 y 2013, todavía catalogados como objetivo 1, los gallegos se llevaron fondos europeos por un valor cercano a los 2.500 millones. La Xunta habla de algo más de 5.000, pero computa todas las ayudas (también las transfronterizas, fondos agrícolas y de pesca) y además suma el valor de los proyectos, sin tener en cuenta que una parte está cofinanciada por la propia Xunta o por el Gobierno central. Pues, bien, en el próximo período de reparto, del 2014 al 2020, Galicia tendrá casi imposible igualar ese nivel de subvenciones. Primero, porque la entrada de los nuevos países del Este en la Unión Europea expulsa a los gallegos del grupo de regiones objetivo 1 (con un PIB medio por habitante inferior al 75 por ciento de la media comunitaria). Y después, porque la bolsa de subvenciones vendrá marcada por la crisis y por un cambio radical en la política de reparto.

"Nada será igual", afirmó el pasado jueves en Bruselas Johanes Hahn, comisario europeo de Política Regional, durante el arranque oficial del debate que perfilará las futuras ayudas. Esta compleja fase de negociación durará tres años, pero desde su inicio ya ha quedado muy claro que las regiones deberán cambiar sustancialmente su manera de valerse de los recursos de la Unión. *Qué ocurrirá realmente a partir del 2014?, se pregunta seguidamente el periódico. El seminario Regions for Economics Change ('Regiones por el Cambio Económico') trató de responder desde Bruselas a esa pregunta. Las concreciones llegarán en tres años, pero las primeras evidencias son demoledoras: habrá menos dinero, será obligatorio devolver muchas ayudas, y los Gobiernos nacionales o regionales se tendrán que mojar mucho más en el copago de la convergencia. El nuevo paquete de ayudas comunitario estará volcado sobre algunos ejes que se consideran pilares de la economía del futuro: desarrollo sostenible, eficiencia energética, innovación o transporte responsable. Que habrá menos dinero parece una evidencia.

La UE llegó a dedicar un 1,5 por ciento de su presupuesto para ayudas a la cohesión territorial. Ahora mismo, sólo emplea un 1,3 y la propuesta, a partir del 2014, se ha rebajado al entorno del 0,9. Además, ese porcentaje se calcula sobre el PIB de los países miembros, pulverizado estos últimos años por el azote de la crisis.

Menos dinero, menos subvenciones a fondo perdido, prioridades distintas y también conceptos nuevos. Entre ellos el de las macrorregiones, que será el eslabón superior a las eurorregiones en la cadena europea. Espacios como la región Galicia-Norte de Portugal seguirán siendo receptores de ayudas, pero si quieren planificar estrategias de futuro susceptibles de recibir apoyo europeo tendrán que comenzar a pensar como macrorregiones. Es decir, buscar aliados naturales, como la costa este francesa o Irlanda, con los que establecer políticas comunes con más posibilidades de recibir dinero.

Termina señalando el diario gallego que la Xunta intenta consolidar un lobby de regiones agraviadas por esta caída de las ayudas y por la pérdida de la condición objetivo 1. Será un trabajo duro. Y pintan bastos para cualquier ayuda, sobre todo si es a fondo perdido...