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La marcha de la maquinaria electoral se ha acelerado en las últimas semanas, en política el otoño prepara la primavera, lo que significa poner a punto ahora las listas y comenzar a foguear a los candidatos que se disputarán el poder en mayo. En esta primera puesta en escena seria ha aparecido una esencial diferencia de criterio entre los jefes de los dos partidos mayoritarios. Bauzá ha anunciado lo que todos menos los afectados esperaban oír, no habrá en sus listas imputados el alguno de las decenas de casos abiertos por corrupción, ya está bien de presuntos. Sólo a través de la regeneración tiene el PP alguna opción de recuperar el poder, y la regeneración no puede establecer excepciones de nombres o personajes que en los últimos tres años han visitado más los juzgados que su escaño institucional. La decisión se carga a gente importante pero ya se sabe que sin sacrificio no hay premio y, en todo caso, la larga lista de designaciones y cargos que surgen después de lograr el poder abren oportunidades para los ahora depurados por razones de higiene y decencia.
El jefe del PSOE ha sido sorprendentemente más tímido, ya que de la izquierda se espera más contundencia en asuntos vecinos de la ética. Antich apela a la decisión del juez como criterio para exclusión de la lista electoral. Quizá tiene razón, pero ahora ya es tan importante ser como parecer.