Postal. Mahón 1959. Así era la cuesta larga, cuando se casaron Luís y Orquídea. En primer lugar uno de los muchos carros de transporte. El Melis Bus y al fondo un camión de escaso tonelaje. (Colección Margarita Caules) Edición Talleres, A. Zerkowitz, fotógrafo. Barcelona.

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Mi querido amigo: Me emocionó como otras tantas veces leer tus mensajes. Mientras tú me felicitabas por mi escrito dedicado a Victoriano Seoane, al que tu también conociste, aviniéndote en cuanto decía de mi decepción de los que dicen ser es caps d'institucions y que a la hora de la verdad pasan olímpicamente de rendir un pequeño homenaje póstumo tan sencillo como publicar una esquela, a los que han dedicado toda una vida a sus siglas. Algo que no han dudado hacer para otros, preguntándonos aquello tan humano del o "tots moros o tots cristians".

A través de tu misiva me entere del fallecimiento de tu querido padre Luis Teixidor Cardona, perteneciente a una de estas grandes familias como fueron los Doga, los primeros que se establecieron en nuestra ciudad en un negocio que lograrían fuera el más importante de la Isla en transportes. Primero con pequeñas galeras hasta los llamados coches, denominación que se daba a las galeras dobles, llegando a transportar hasta doce pasajeros. También fueron los primeros en disponer de parada fija en la plaza Explanada de Mahón, con salidas hacia San Clemente y Ciutadella. Con este último recorrido hacían paradas en todos los pueblos hasta llegar a "es cap de llevant". Con la particularidad de que en Mercadal disponían de un establo con bísties de repuesto y personal que cuidaba de ellas, de esta manera siempre iban o venían con caballos frescos como se conocía el canje.

Sus carruajes fueron los que marcaron aquel popular dicho que también conocieron nuestros mayores, es cotxo de punt, al contrario, que un día por equivocación escribí a los primeros automóviles de la Isla. Repito, es cotxos de punt no se refería a los movidos por motor, no, su referencia era a los tirados por caballos de "ca´n Doga", y que el pueblo continuó llamándolos a los que precisamente fueron el motivo de arrinconar lo que había sido un negocio tan próspero, los tirados por caballerías.

Puntualizar que en la plaza Príncipe también se encontraba otra parada de servicio enlazando esta ciudad con Es Castell, perteneciente a los Teixidor.

Tal como te decía, José Luís, tus origines son muy interesantes, de los cuales se podría escribir un libro, que de no ser por este catarro que esta semana me tiene ahí postrada, te dedicaría mucho más. Otro día será. Disponemos de tiempo, todo el que el Redentor me tiene asignado, y a quien mejor que a ti, mi 'peque' del alma para escribir sobre ello. Disculpa que haya sacado este pequeño secreto tan familiar como el llamarte 'peque', con tus casi dos metros de altura no podría decirte otra cosa, 'peque'.

Deseo confesarte que siempre admiré a tus padres. De manera especial giraba mi cabeza cada vez que me cruzaba con tu madre. Era yo muy jovencita y ya lo hacía, hasta que un buen día pregunté sobre aquella morena tan guapa tan plantosa, creo que jamás vi ojos más hermosos, ni más luminosos, con una expresión de calidez y un porte tan elegante. Su mirar me recordaba a la morena, la que pintó Julio Romero de Torbes, y la gitana que su pincel dejó inmortalizada en uno de sus muchos cuadros.

Así supe que se trataba de Na Orquídea. Concepción Serrano Tudurí (7- 2-1939 / 11-8-2008), casada con Luis Teixidor Cardona (2-11-28 / 29- 1-13) El padre Cots bendijo aquella unión en vísperas de las fiestas de la Virgen de Gracia, el 5 de septiembre de 1959. Mientras nuestra ciudad olía a fiestas, a cal, 'omangre i oli de lli'. Las mujeres se iniciaban en las faenas de casa y algunas ya se preparaban para amasar las ensaimadas.

Fue un enamoramiento precioso. En nuestra Explanada, sentadas en uno de sus bancos, tres jovencitas de diecisiete años, la del centro, la morena de pelo largo, Orquídea de profesión soldadora, oficio que realizaba en su casa junto a su madre para el taller Jover. En ella se fijó un joven de más de un metro ochenta, que tan solo hacía unos instantes había llegado de Mongofra Vell, donde trabajaba de 'missatge'. Los domingos era el único día que libraba, encontrándose con sus amigos. Aquel domingo, fue especial, conoció a la que sería su compañera a pesar de tener diez años más que ella.

Eran tiempos difíciles, pero como dice el refrán, la unión hace la fuerza y aquel matrimonio estuvo unido, ¡que digo!, muy unido hasta el final de sus vidas, tanto que hoy reposan juntos hasta la eternidad.

Su primer hogar fue en la carretera de Ciutadella, en Ca'n Matas. Con mucho esfuerzo y sacrificios reunieron cuatro mil duros, cuando veinte duros eran una fortuna, con los que Luis compró un carro y un caballo. Por ventura el 'bum' del automóvil no había aniquilado el trabajo de los carreteros. Por la Isla ya corrían bastantes camiones, pero había trabajo para todos.

Lástima que hoy no me pueda sentar junto al padre de mi amigo, José Luis. Me hablaría de aquellos tiempos, de cuando en Mahón se tiraban las viejas construcciones, las populares casas de planta baja para construir los primeros pisos. Lluís cargaba pacientemente cuanto había ido a tierra, es bagatge, depositándolo en otros lugares. Trabajo no le faltaba, ni ganas de trabajar tampoco. Muchos de su edad aún hoy lo recuerdan por la carretera de Sant Lluís, de camino a Alcalfar Vell, donde llenaba su carruaje de "cantons". Lo mismo hacía en la cantera de Curnia.

Aquel Luis Teixidor, que conocí y que mi padre solía decir de él que no tenia "rampa a ses mans", salía de su casa cuando el sol no se había asomado por el levante. Era una de sus estrategias para ganar tiempo, de esta manera a la hora de empezar el trabajo los contratistas ya disponían del material. Una buena idea que se veía reforzada por su joven esposa, de la cual su suegra siempre alababa y bendecía el momento en que su hijo la conoció. Na Guideta des carrer des Frares, que era como se llamaba la madre de Luis, añadía de su nuera: "sa meva nora de quatre pessetas fa un duro".

Efectivamente, Orquídea para unos, Concepción para otros, fue una madre coraje. El matrimonio tuvo seis hijos: Margarita, Diego, José Luís, Fernando, Bartolomé y David.

De éste último podríamos decir que fue un milagro de la vida. Nació en Madrid mientras su madre era tratada de una grave enfermedad a la que tan solo ella sabría hacer frente. Fue una época difícil, que sus hijos jamás podrán olvidar, de la cual aprendieron a unirse más si cabe, a valorar lo poco de que disponían que para ellos era mucho, todos volcados hacia sus padres.

Orquídea tuvo muchos momentos difíciles ante los que cualquier otra mujer se hubiera rebelado, pero ella, creyente en su fe, esposa amantísima y madre ejemplar supo luchar hasta el final, siempre apoyada por un esposo que la adoró hasta que Dios se la arrebató, y unos hijos todos ellos admirables, bien situados, con estudios y con el mejor título que ninguna universidad del mundo terrenal jamás otorgó. Unidos en lo bueno y en lo malo, haciendo piña.

Para finalizar, añadir que en estos momentos en que se encuentran tantas familias desestructuradas, los hermanos Teixidor Serrano, a pesar de los pesares, dígase trabajo, atender a sus respectivas familias, etc., han tenido un comportamiento envidiable cuidando a sus mayores. Ejemplar fue su reacción semanas pasadas cuando en el Mateo Orfila aquel Luis Teixidor, conductor de carros ya no podía ir tirando por más tiempo de las riendas de su corcel, en un tiempo tan brioso. Tras agradecer a cuantos lo habían atendido, con mimo y profesionalidad, fue trasladado de nuevo a su casa, en su habitación, oliendo a Orquídea, su preciosa compañera y soñó con ella, mientras le tendía sus manos ayudándolo a subir lentamente la escalinata del "cel".

En su cama, junto a sus hijos y sus nietos, recibiendo de ellos el medicamento más portentoso, el que cura el alma y vigoriza el corazón, el amor de la familia.

Descansa en paz, Luís, y para vosotros mis apreciados amigos, mi más sentido pésame.
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margarita.caules@gmail.com