Marc Pons no convenció a Més ni a Podemos. El pleno del martes evidenció la minoría de Francina Armengol, Marc Pons, Iago Negueruela y Catalina Cladera por los desmarques y las enmiendas de Podemos y Més. Jarabo y Pons protagonizaron momentos de tensión. Foto: MIQUEL À. CAÑELLAS

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No estaba alegre ni dicharachera ayer, en Menorca, la habitualmente risueña y vivaz presidenta Armengol. Sabía que los desplantes de Més y Podemos -socios poco, adversarios mucho- se irían acentuando a medida que se aproximasen las elecciones. Pero no había calculado ni el portazo de Més per Menorca, que abandonó el Govern por el 'caso contratos', ni que la Ley de Urbanismo, llamada a ser un proyecto-estrella de esta legislatura, se convirtiera en una cruz para ella y para Marc Pons.

El pleno del Parlament evidenció el martes que aquí cada uno va a lo suyo. Més crispó mucho al PSOE cuando votó en contra de una disposición de esta ley. Podemos también ejerció de oposición en lugar de apoyar al Govern. Al final salió adelante con el voto favorable del PP. La discrepancia se centró en la disposición que legaliza una zona de la Platja d'en Bossa (Eivissa), construida hace años y desarrollada en un 90 por ciento. Parte de los terrenos pertenecen a la familia Matutes, pero no son los únicos beneficiados.

Marc Pons no convenció a Més ni a Podemos. El pleno del martes evidenció la minoría de Francina Armengol, Marc Pons, Iago Negueruela y Catalina Cladera por los desmarques y las enmiendas de Podemos y Més. Jarabo y Pons protagonizaron momentos de tensión. Foto: MIQUEL À. CAÑELLAS

Nadie lo había cuestionado hasta que el GOB difundió un comunicado en el que criticó esta decisión. Aquí cambió todo, de forma que PSOE y PP acabaron votando juntos. Para más inri, la que debía ser 'ley Marc Pons' fue bautizada ayer por Terraferida como 'ley Matutes' con el pronóstico de que «traerá más urbanización, amnistías y un marco inestable».

Armengol está triste e irritada. Ha citado a Més para pedirles seriedad, porque, como manifiesta un alto cargo socialista: «El ruido que fabricamos nosotros mismos impide escuchar lo que hacemos bien». Una enmienda de Nel Martí abrió la puerta a la retirada de la Ley de Coordinación de Policías Locales para evitar que PP y el PI apoyasen la propuesta de Més per Menorca. Los nervios de la consellera Catalina Cladera y las presiones del PSOE lograron que Martí renunciase a la enmienda. También tuvo que retirar Martí otra enmienda en la que pedía la supresión del Institut Balear de Seguretat Social i Salut, un tema crucial para Iago Negueruela. El conseller de Trabajo, más rebotado y enfadado que Armengol, dijo, a puerta cerrada, que «estos de Més son menos de fiar que los de Podemos».

Respetar el fair play

El Govern había organizado, con mimo y astucia, la presentación del servicio de radioterapia, que se celebró ayer en el hospital Mateu Orfila. El guión del acto incluía la imprescindible fotografía de las presidentas Francina Armengol y Susana Mora con las asociaciones de pacientes de Menorca, que habían sido invitadas y avisadas con tiempo.

También habían sido avisados y convocados otros políticos, como algunos diputados del Parlament como Josep Castells (Més) y María José Camps (PSOE). Pero no todos los diputados. Por ello la consellera de Salut, Patricia Gómez, quedó traspuesta y pasmada cuando vio llegar a Coia Sugrañes, que no figuraba en la «lista oficial» de invitados, avisados y convocados. La diputada autonómica y alcaldesa de Alaior participó en el acto con el concejal del Ayuntamiento de Maó Mateu Aínsa (PP), que tampoco figuraba en la relación de los convocados, a diferencia de Héctor Pons (PSOE).

Sugrañes manifestó a la consellera que era un día importante para toda Menorca y comentó, después, que la decisión de instalar la radioterapia en Menorca y Eivissa había sido aprobada por el anterior Govern del PP, que adjudicó el servicio. El fair play debe respetarse en estos actos institucionales para evitar que se transformen en actos partidistas, invitando a unos e intentando excluir a otros. En cualquier caso, cabe preguntar por qué sólo habían sido convocados los diputados y consellers de unos partidos, mientras que los de la oposición tuvieron que ser informados por las asociaciones de pacientes de la Isla.

El duque de Calabria

En el transcurso del homenaje al almirante mallorquín de la Armada española Antoni Barceló (1738-1792), es capità Barceló, organizado por la Orden Constantinina de San Jorge, el caixer senyor del próximo bienio, Julio de Olives, invitó al duque de Calabria, Pedro de Borbón-Dos Sicilias y de Orléans. Testigos de la invitación -que acogió con gran interés el decano-presidente de las órdenes militares de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa, primo del rey Felipe VI- fueron Carlos de Salort, conde de Torre Saura, y Ramón Pita da Veiga.

El jefe de la Casa Borbón-Dos Sicilias vendrá a Menorca en junio de 2018 para presenciar la entrada del caixer senyor, al galope, en el Caragol des Born. Los integrantes de la Junta de Caixers del próximo bienio ya han mantenido un primer encuentro familiar, convocado por el vicario general de la diócesis y caixer capellà, Gerard Villallonga, que transcurrió en un ambiente ameno y de cordialidad en la parroquia de Es Mercadal. A seis meses vista ya han empezado los preparativos.

Frase de la semana

Escribe Miquel Payeras en «Última Hora»: «De nada vale el clásico cliché de lo 'insostenible'. En 1990, con 6,4 millones de turistas, la izquierda y el ecologismo ya nos decían que el turismo era 'insostenible'. En 2010, con once millones, igual. Ahora, con más de 16, lo mismo. Para saber si sobran o hay que disponer de datos objetivos. O sea, lo que todos los políticos no quieren saber».

PREGUNTAS DE LA SEMANA

¿Cómo se ha pasado con tanta rapidez de reclamar la tarifa plana a reivindicar el descuento de residente del 75 por ciento?

¿Por qué no se ha llegado a formar en Menorca la asociación de la «Memoria Històrica» a diferencia de Mallorca, donde mantiene una gran actividad?

¿Qué políticos menorquines han marchado de viaje durante esta semana-puente?

¿En qué sustenta el Consell la esperanza de un «vuelco judicial» que permita la anulación de la 'sentencia Cesgarden'?

¿Qué diputado de Podemos llamó a otro del PP en el Parlament para pedirle que le explicara algunos artículos de la Ley de Urbanismo que no entendía?