Estamos atravesando la cuarta revolución industrial. Lo explica Patrizio Bianchi en «4.0 La nueva revolución industrial» de Alianza Editorial. En un mundo líquido, lo importante es mantener el equilibrio. Y si caes al agua, vuelve a levantarte. Navegamos sobre olas que el viento mueve y encrespa. La tendencia es aferrarse a seguridades a costa de limitar las libertades. Pero no hay tabla de salvación, sino de surf.

Desaparecen cosas y otras nuevas aparecen. Celebro la resurrección del American Bar. También los 80 años del diario 'Menorca', empresa colectiva de los menorquines abierta al mundo. Menorca no tiene esencia, tiene historia. Los buscadores de la esencia son, demasiadas veces, enemigos de la existencia. Porque la existencia es diversa, abierta, plural y problemática. Son las personas las que hacen que las empresas y sociedades sean posibles y sobrevivan. Amar el periodismo es conocer su historia y aquellos que la hicieron posible, pero también renovarse para conquistar el futuro.

Causa tristeza ver que hay quien vive el bilingüismo como una amenaza. No podemos renunciar a una de las dos lenguas para que los intolerantes se sientan más a gusto. La publicación de los 'Espipollant' de Pere Melis me alegra profundamente. Debemos recuperar el diálogo. Los monólogos son esterilizantes y nos empobrecen o enfrentan. Las otras revoluciones industriales lo cambiaron todo. No creo que la que atravesamos sea diferente.