El anuncio de la bonificación de los billetes de Renfe, dado a conocer por Pedro Sánchez el 13 de julio durante el debate del Estado de la Nación como una de las ‘medidas contra la inflación, puso al Govern Armengol en un brete, porque en Balears no existe servicio ferroviario de Renfe.

En el archipiélago sólo hay trenes en Mallorca, y además son gestionados por el propio Govern a través de la empresa pública Serveis Ferroviaris de Mallorca (SFM), adscrita a la Conselleria de Movilidad, que un tiempo dirigió Marc Pons.

Quiso rectificar Sánchez el martes en Palma, tras la audiencia con el rey Felipe VI en La Almudaina, cuando comunicó que el Gobierno «ha decidido bonificar hasta el cien por cien del transporte ferroviario recurrente en las Islas Baleares». El secretario general del PSOE confundió Mallorca con Balears y olvidó que Menorca y Pitïuses no cuentan ni con locomotoras de Renfe ni del, como su nombre indica, Servei Ferroviari de Mallorca. En las islas menores aumentaba por momentos el nivel de irritación mientras se volvía a escuchar «es el colmo, una vez más, discriminados».

Tuvo que salir a la palestra la presidenta del Govern y secretaria general del PSOE para enmendar el error de Sánchez. Mientras se anuncia la gratuitad total de los trayectos para quienes tienen trenes, sean de Renfe o del Servei Ferroviari de Mallorca, en Menorca, Eivissa y Formentera nos aplican otros criterios para incentivar el transporte público: sólo cubren el 50 por ciento de los billetes de autobús, y como el Consell aportará el 20 por ciento, la bonificación será del 70 por ciento. Resumiendo: trenes gratis para los mallorquines y sólo se bonifica la mitad de los autobuses de los menorquines.

De la parte fiscal del REB hablaremos otro día, porque el martes no tocaba. Las medidas fiscales del Régimen Fiscal siguen pendientes de aplicación desde febrero de 2019, cuando fueron aprobadas por PSOE y Podemos en Consejo de Ministros y hoy siguen bloqueadas en el Congreso.