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El mundo de la droga y la vida de sus adictos consumidores es realmente cruda. Más, mucho más de lo que podemos imaginar, se esconde tras esa realidad sórdida.

Resulta tremendamente triste e inquietante ver imágenes de personas, fundamentalmente jóvenes, moviéndose como zombies por las calles de EEUU. Están drogadas por una sustancia mucho más peligrosa y compleja que ninguna otra: el fentanilo.

El fentanilo es un potente analgésico, opiáceo sintético que se utiliza para tratar el dolor intenso en pacientes con cáncer y en aquellos que han sido sometidos a cirugías de gran envergadura. Sin embargo, en los últimos años ha surgido una preocupante tendencia en su uso recreativo y de su venta ilegal en el mercado negro, lo que ha llevado a un aumento considerable en el número de sobredosis y muertes relacionadas con esta droga.

El fentanilo es aproximadamente 50 veces más potente que la heroína y 100 veces más potente que la morfina. Esto significa que incluso pequeñas cantidades de fentanilo pueden ser letales. Parece que fueron sólo 2 gramos los que le causaron la muerte al nieto de Robert de Niro el año pasado. La droga se puede encontrar en diferentes formas, como tabletas, parches transdérmicos, aerosoles nasales y polvo, lo que la hace extremadamente peligrosa debido a su fácil disponibilidad y versatilidad.

Uno de los mayores riesgos del fentanilo es su elevada adicción y el rápido desarrollo de su tolerancia. Los usuarios, en búsqueda de una mayor euforia, pueden verse tentados a elevar la dosis, lo que aumenta el riesgo de sobredosis. Además, la venta ilegal de fentanilo a menudo se lleva a cabo en combinación con otras drogas como la cocaína, la metanfetamina o la heroína, lo que aumenta aún más el peligro.

Además de su potencial adictivo y letal, el fentanilo también es extremadamente difícil de detectar. Los kits de pruebas de drogas utilizados comúnmente a menudo no pueden detectar la presencia de fentanilo en el organismo, lo que dificulta la identificación de la sustancia en caso de sobredosis o uso recreativo.

El uso recreativo del fentanilo ha experimentado un aumento alarmante en los últimos años, especialmente en Estados Unidos. En 2021 esta droga sintética se llevó la vida de 34.500 personas, cifra que aumentó en un 12 por ciento durante 2022. Así pues, supone una amenaza para la salud pública.

Las consecuencias de la crisis del fentanilo van más allá de las personas que lo consumen. Muchas veces, los usuarios están expuestos a la droga sin saberlo, ya que los traficantes la mezclan con otras sustancias para aumentar sus ganancias. Esto ha llevado a un aumento en las muertes por sobredosis en personas que son consumidores esporádicos de droga.

Las autoridades sanitarias y los organismos encargados de hacer cumplir la ley se encuentran en una carrera contrarreloj para combatir esta crisis. Se están implementando estrategias como la educación sobre los riesgos del fentanilo, la expansión de programas de prevención, la mejora en la detección y el tratamiento de sobredosis, y el fortalecimiento del control de medicamentos, así como la persecución de los traficantes que lo distribuyen.

La lucha contra el fentanilo es una tarea compleja que requiere un enfoque multidisciplinario y la colaboración de gobiernos, organizaciones de salud, cuerpos policiales y la sociedad en su conjunto. Solo a través de esfuerzos conjuntos será posible hacer frente a esta trágica y perversa realidad    y salvar vidas.

En España aún no se mueve en el mercado negro, que sería el momento en el que se dispararía su consumo. En Proyecto Hombre, entidad referente en cuanto al tratamiento de adicciones en España, han atendido a 7 personas: 4 en Madrid, 2 en Galicia y 1 en Andalucía. Una cifra irrelevante que despeja cualquier indicio de que el fentanilo pueda convertirse, hoy por hoy, en una amenaza para nuestra sociedad. A pesar de todo, el doctor Andreu Cueva, anestesista del Hospital Vithas Valencia Consuelo, ha advertido de que en un par de años España podría enfrentarse a un problema serio con esta droga debido a su alta toxicidad, a que es tremendamente barata de producir, se puede fabricar en cualquier parte y reporta un beneficio astronómico a los narcotraficantes.