Imagen de una ceremonia celebrada en una iglesia de Berlín este domingo. | CLEMENS BILAN

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¿Por qué Alemania tiene menos de 100 fallecidos por coronavirus con los mismos contagiados que España? Las cifras de mortalidad del país germano han generado una gran sorpresa a nivel internacional. Se trata de un singular 'milagro' en Europa, aunque en realidad responde a varios factores que explican la baja letalidad que presenta la pandemia en una de las grandes potencias del viejo continente.

La mortalidad de la enfermedad entre los contagiados en Alemania es del 0,4%, mientras que en Italia alcanza el 11% y los últimos datos situaron el índice en España alrededor del 5%. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha encargado de detallar una serie de factores que responden al particular 'milagro' alemán.

Uno de los aspectos principales en esta situación es la rápida detección del virus que ha tenido Alemania. Mientras países como Italia o España ya acumulaban víctimas cuando el brote ya estaba instalado en su territorio, la reacción fue inmediata en el país germano para tomar medidas restrictivas y analizar todas las situaciones posibles.

En cualquier caso, también cabe mencionar que Alemania no ha realizado los test a los fallecidos que no habían sido diagnosticados. Es decir, si una persona muere mientras estaban en cuarentena en casa, lo más probable es que no haya engrosado las estadísticas.

La capacidad hospitalaria de Alemania supera con creces a los países que se están viendo más afectados por la pandemia del coronavirus. El país germano, cuyos laboratorios están haciendo 12.000 pruebas diarias, cuenta con un promedio de 25.000 camas y 34 de UCI por cada 100.000 habitantes, con lo que puede ingresar a 4.000 enfermos al día en la UCI.

Otros factores sociales también ejercen una notable influencia a la hora de contener el número de contagios. La disciplina de la sociedad, que ha aceptado el confinamiento y apenas se han producido incidentes de carácter incívico, ha supuesto una gran ayuda para aliviar la evolución de la temida curva de crecimiento. También influye que ni las relaciones personales ni familiares se asemejan a las costumbres enraizadas en el sur de Europa, donde los besos y los abrazos o la proximidad con los seres queridos son mucho más habituales en lugares como España o Italia.