Guardias civiles esperaban, ayer por la mañana, para vacunarse en Son Espases. | M. À. Cañellas

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El tsunami de contagios por la COVID se ha ensañado con la Policía Nacional y la Guardia Civil de Balears. Solo durante estas fiestas navideñas, más de 330 agentes y mandos de los dos Cuerpos han contraído la enfermedad y han causado baja. El pico se alcanzó el día 25 y ahora la pandemia ha dado un respiro y los números se están estabilizando. «Lo llegamos a pasar mal, porque caía un compañero tras otro y no sabíamos qué iba a pasar», explicó un responsable policial, que añadió que el virus ha alcanzado estos días a un 10 por ciento de las dos plantillas, aproximadamente.

En el caso de la Benemérita, han sido 210 los funcionarios que han dado positivo en estas fiestas, la mayoría de ellos de Mallorca. La propagación fue tan rápida que se temió que cuarteles enteros quedaran inoperativos. En Manacor y Andratx, por ejemplo, la situación llegó a ser delicada.

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Vehículos beneméritos aparcados ayer en el hospital palmesano.

La Policía Nacional, por su parte, no ha sido una excepción y más de 120 agentes se han tenido que dar de baja a causa del virus. 98 de ellos trabajan en la Jefatura palmesana. En cualquier caso, las medidas urgentes adoptadas por los dos máximos responsables policiales de Baleares –el coronel Alejandro Hernández y el comisario Gonzalo Espino– impidieron que el funcionamiento de las dos plantillas se viera dramáticamente afectado y se contuvieron los contagios.

Además, a los más de 330 casos contabilizados en estas fiestas, hay que sumar los declarados en las policías locales de los distintos pueblos de la Isla. El cuartel palmesano de San Fernando, por ejemplo, registra numerosos contagios por COVID.