Antoni Cavaller se encaró con un cámara que grababa su salida | J.G.V.

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Los empresarios de Ciutadella imputados en el caso Nerer declararon durante toda la mañana de este miércoles ante el juez Juan Pablo Hidalgo y centraron sus intervenciones en defender la legalidad de las permutas investigadas, con las que se sospecha que causaron un perjuicio de 2,3 millones a las arcas del Ayuntamiento de Ciutadella.

Declararon ayer José María Gelabert, Fernando Orfila y Antoni Cavaller, socios del entramado societario de Gel-Fux, que fue la que ejecutó (directamente o indirectamente) las permutas. Los dos primeros se desvincularon de las operaciones y destacaron su papel testimonial.

La declaración de Antoni Cavaller fue la última y la que duró más tiempo, cerca de una hora. Pese a que también insistió que él no era el responsable de negociar las permutas, papel que caía más en su hermano Francesc Cavaller,  sí que entró como economista a valorar los intereses de la empresa en estas operaciones. En este sentido, Cavaller alegó que sí habían obtenido beneficios con estas permutas fue por las variaciones del mercado inmobiliario durante los años de la burbuja inmobiliaria, y no por un trato de favor del Ayuntamiento. Insistió en que fue un negocio inmobiliario «normal» como cualquier otro y negó cualquier irregularidades, entre ellas que se hubieran pagado comisiones al exconcejal de Urbanismo, Avel·lí Casasnovas, para llevar a cabo estas operaciones.

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Cavaller defendió que la permuta del solar municipal de la joya de la corona por el edificio de Can Saura Morell la hizo la empresa Nerer (y no Gel-Fux), y negó que para hacer esta operación tuvieran trato alguno con el Ayuntamiento, sino que las negociaciones fueron con Nerer y que pagaron el precio acordado con esta empresa. Eso sí reconoció que siempre habían tenido interés con el solar que el Ayuntamiento acabó permutando a Nerer. Una parcela que al final fue adquirida por Gel-Fux el mismo día, el 17 de marzo de 2006, que el Ayuntamiento la traspasó a Nerer. Pese a ello, Cavaller negó en todo momento que Nerer fuera una sociedad instrumental de Gel-Fux.

En este caso, se calcula que el Consistorio perdió cerca de un millón de euros, ya que Nerer había adquirido el inmueble por 1,94 millones y un año después el Ayuntamiento aceptó una tasación valorada en 2,88 millones de euros. Al final  el edificio (que ahora alberga el Centre d'Art y el archivo histórico municipal) se permutó por un solar municipal (donde se construyeron 40 pisos en pleno paseo marítimo) valorado en cerca de 3 millones de euros.

A los perjuicios de esta permuta hay que sumarles el de la otra operación que interviene, en esa si directamente, Gel-Fux. Se trata de la permuta por el Hort d'en Llinyà (61.200 metros del Canal Salat), ejecutada en febrero de 2006. Gel-Fux cedió los terrenos del Canal Salat a cambio de dos parcelas municipales de 50.000 metros de zona industrial, más una solar de 546 metros en Santandria calificado con uso de gasolinera, con el que se sospecha que fue entregada con una valoración de 336.000 euros inferior menos de la tasación realizada anteriormente por los técnicos municipales.

También el Ayuntamiento le cedió, en esta misma operación, un solar de Dalt sa Quintana (de la promoción Fbex), que su reventa permitió un beneficio de más de un millón de euros.

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