Imagen de una atestada Macarelleta a las ocho de la mañana, tomada desde una embarcación.

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Los vehículos del servicio insular de limpieza de playas –mancomunado por el Consell y los ayuntamientos– no pueden entrar desde hace días a las calas de Macarella y Macarelleta. La propiedad de la histórica finca de Alparico –que cambió de manos durante el pasado mes de marzo– ha decidido impedir el paso de la maquinaria con el objetivo de implantar una medida de presión para que el Consell regule de forma diferente –o refuerce– el control del tráfico en los accesos a las playas vírgenes del sur de Ciutadella. Desde el departamento insular de Cooperación Local –que gestiona el servicio de limpieza en el litoral– reconocieron que este escenario se vive desde hace varias jornadas y que la retirada de basura sí se está realizando, «aunque de forma más dificultosa de lo normal».

Así, son los propios operarios los que se ven obligados a cubrir a pie la distancia desde la playa hasta la zona de estacionamiento público, donde queda aparcada la maquinaria que antes sí bajaba hasta la arena para acumular los residuos generados por los visitantes.

El camino de acceso a las playas de Cala en Turqueta y Macarella está literalmente invadido desde el inicio de la temporada. Ahora, en pleno mes de agosto y con las dos playas llenas cada día, el dispositivo de limpieza no discurre con normalidad. Eso sí, los titulares de la finca agraria sí dejan pasar a los vehículos de emergencia y a los cuerpos policiales por sus terrenos.

Reunión

Las fuentes consultadas por este diario apuntaron que, al parecer, el próximo lunes hay planificada una reunión a tres bandas entre el Consell, el Ayuntamiento de Ciutadella y los responsables de la finca agraria en la que se impide el paso de los vehículos. Quizás, entonces se pueda desbloquear una situación que puede afectar la imagen de dos zonas altamente visitadas.