Sa Plaça también se ha visto afectada por la crisis, aunque hay interés en reabrir varios locales | Gemma Andreu

Siete puestos cerrados, la mayoría de ellos en el ala sur del Mercat des Claustre, confieren un aspecto poco dinámico a este enclave hermosamente singular del centro de Maó. No es una consecuencia directa de la crisis derivada de la pandemia, aunque ha influido, a imagen y semejanza de las decenas y decenas de locales que aparecen con el cartel de «en venta» en todos los municipios de la Isla.

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En Sa Plaça convergen varios factores que le restan actividad fuera de temporada. A la crisis se suma el invierno, puesto que algunos locales abren entrada la primavera, y el hecho de que las nuevas generaciones ya no tengan el mínimo interés en montar verdulerías, fruterías o puestos de floristería a la vieja usanza restan opciones a la reapertura. «La competencia es dífícil, aquí los grandes supermercados están a dos minutos y no a 15 como en otras ciudades», explica Marga Pons, titular de Fruits Secs. Por eso los de alimentación que cierran por jubilación u otras razones ya no vuelven a abrir, como sucede con los de pescado en la Plaça des Peix.

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