Las obras se adjudicaron a finales de 2019, por lo que pronto habrán pasado los dos años de plazo. | Josep Bagur Gomila

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El Ayuntamiento de Maó aprobó ayer tres licencias de obra nueva en Cala Llonga. El equipo de gobierno considera que los permisos están amparados por la Ley de Urbanismo, pese a que el GOB ha recurrido otras tres licencias concedidas en septiembre y octubre en este núcleo.

La fricción está en la ausencia de alcantarillado en funcionamiento. La Ley de Urbanismo obliga a disponer de este servicio para aprobar licencias y, en caso de no ser así, establece excepciones y plazos si se dan pasos para enmendarlo. Para el Consistorio, estos plazos se cumplen. La teniente de Alcaldía de Urbanismo, Dolores Antonio, explicaba ayer que todas las licencias aprobadas cuentan con los informes favorables de los técnicos, con mención expresa a la carencia de alcantarillado. «Estamos tranquilos».

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El Ayuntamiento entiende que puede otorgar licencias en Cala Llonga hasta el 18 de diciembre, cuando se cumplen dos años de la adjudicación de las obras de alcantarillado en la urbanización. De hecho, está acelerando las solicitudes en trámite para evitar que lleguen a esta fecha. El GOB considera que la Ley de Urbanismo incluye en esta excepción haber emprendido las tareas de conexión a una depuradora, aspecto que todavía no está iniciado puesto que las obras se limitaron a las canalizaciones en el núcleo.

Antonio argumenta que, según la interpretación del Ayuntamiento, la conexión es un plazo posterior. Se trabaja para que Cala Llonga pueda acogerse a él mediante la tramitación del interés general para el proyecto. Una vez aprobado por el    Consell, dependería de que el Abaqua dé o no pasos en relación al proyecto de conexión, explica la edil. De cualquier modo, este nuevo plazo decaería en agosto de 2022, máximo fijado por Ley.